Palacio de Zambrano

EL PALACIO DE ZAMBRANO:

RECINTO DE ESPLENDOR Y LEYENDA

APUNTE HISTÓRICO

El Palacio de Gobierno fue construido por el comerciante y minero Juan Joseph Zambrano y Amaya a fines del siglo XVIII, es de hecho la construcción palaciega más impresionante, por su dimensión, en todo el norte de la Nueva España.

Posiblemente se terminó de construir hacia 1798, inmediatamente después, se inició la edificación del Teatro Coliseo (ahora Teatro Victoria) como uno de los anexos de la propia residencia de Zambrano, inaugurándose solemnemente en febrero de 1800.

La casa, con un amplio portal, se construyó en dos secciones, la entrada al poniente del portal, era la que daba acceso a la residencia, mientras que la entrada al oriente permitía el paso a la casa destinada para oficinas, tienda y bodegas. Aún así los aposentos principales se ubicaban en la planta alta y se complementaban con los del patio trasero.

Un año después de la muerte de Zambrano ocurrida en 1816, la mansión fue rentada al Gobierno de la Intendencia para establecer allí las oficinas de la corona española y la casa del intendente de la Provincia; luego de la consumación de la independencia, pasó a ser la sede del Gobierno del Estado y residencia de los gobernadores.

La propiedad se vió inmersa en un largo litigio en la sucesión de Zambrano, que se resolvió en los tribunales hasta 1837, a favor de los herederos de su segundo matrimonio, pero como durante los veintiún años que duró el litigio no se pagaron los derechos e impuestos correspondientes, la embargó el gobierno y se la adjudicó, pasando a ser propiedad del Estado.

En el Palacio de Gobierno despacharon por mucho tiempo los tres poderes, paulatinamente con el tiempo a principios del siglo XX el poder Judicial se estableció en otra casa de la ciudad y hasta 1978, el poder legislativo se trasladó a su nueva sede, el actual Congreso del Estado.

Durante el siglo XX la casa sufrió muchas remodelaciones y adaptaciones para que fuera funcional para el uso de oficinas, algunas de las intervenciones afortunadas como la realización de pinturas murales, otras menos afortunadas como la clausura de algunos patios, o los pisos que provocan las humedades que tiene el inmueble.

Paulatinamente en los últimos veinticinco años, vinieron desconcentrando la mayoría de las oficinas. Fue en diciembre de 2010 que cerró por completo para someterse a una intervención integral, para ser convertido en museo.

En la actualidad en sus interiores funciona el Museo Francisco Villa y dos museos de sitio: uno pequeño, dedicado a la historia de la residencia, en el que se pude conocer el proceso de transformación del inmueble a lo largo de su historia y otro más para recordar que aquí fue también sede del poder legislativo. En este museo de sitio del Congreso se exhiben las cinco constituciones que ha tenido el estado.

LO QUE NO DEBE DEJAR DE CONOCER

Patio Principal.  Al entrar al palacio por la puerta principal, encontrara en el zaguán dos enormes murales al óleo del pincel de Guillermo de Lourdes, realizados alrededor de 1934 y 1935, uno es una alegoría conocida como El trabajo en la hacienda porfiriana y otro denominado La acordada describe al reclutamiento antes de la Revolución. En el patio en la planta baja podrá reconocer otros murales del propio autor, en el muro frontal y sus laterales, ellos representan una Historia de la revolución y la lucha de facciones, el orden cronológico de la narración es de izquierda a derecha. Completa la obra mural de la planta baja, una serie de escudos de armas pintados al óleo  por Horacio Rentería Rocha entre 1935 y 1936.

La escalera principal tiene el trazo de una escalera imperial, con una rampa central que en el descanso se abre por ambos lados, los dos pequeños murales de la primera rampa son también obra del maestro De Lourdes de la misma época. Las alegorías pintadas en la parte superior del cubo de la escalera son  La llegada de Juárez a Durango aludiendo a su regreso triunfal tras la caída del Imperio, y el otro recuerda La fundación de Analco por los frailes franciscanos ambos murales son obra de  José Luis Sandoval.

En la planta alta los murales que corresponden al frente de la escalera fueron realizados por Guillermo de Lourdes y Horacio Rentería en 1935 y son la alegoría La Patria con los brazos abiertos cobijando al pueblo. El resto de los murales de los corredores de este patio son pinturas al fresco realizados por el maestro Francisco Montoya de la Cruz  entre 1950 y 1952. En el corredor oriente se puede apreciar el fresco La educación pública en Durango, en el corredor sur se encuentra el fresco La industrialización y el progreso de Durango y en el corredor oriente el llamado La agricultura y la minería en Durango.

Museo del Congreso. En el corredor sur de la planta alta del segundo patio, se puede acceder al los que fueron los salones principales del palacio. Este lugar fue hasta 1978 el Congreso del Estado, En lo que fue el salón de plenos, se puede admirar un espléndido mural al fresco que realizara el maestro Francisco Montoya de la Cruz en 1937 y es conocido como La Liberación de los Trabajadores. En una sala contigua se puede conocer la galería de gobernadores, colección que reúne la fotografía de la mayoría de los gobernantes del estado desde 1824 a la fecha.

Museo de sitio. En el acceso al patio trasero desde el patio principal, se localiza esta pequeña sala, donde se da cuenta de la historia del inmueble y sus transformaciones.

Patio de la casa anexa. Al lado poniente de la casa principal de Zambrano, se construyó con menos esplendor una segunda casa, que se destinó para albergar las oficinas, bodegas y tienda de Zambrano, actualmente se conoce como segundo patio. En la planta alta de este espacio se alojaban las oficinas, salas de juntas y  privados del Gobernador. El cubo de la escalera alberga un gran mural pintado en acrílico por el maestro Guillermo Bravo Morán, es una alegoría al papel del ferrocarril en la lucha  revolucionaria y en el desarrollo de México.

PARA MUY OBSERVADORES

  • Los bajantes del agua del patio principal, se construyeron dentro de las propias columnas, en una curiosa media caña de cantera que ocultan los tubos, Los tubos eran de plomo y aún se conservan, aunque en ocasiones se han tapado y ha sido necesario romper las canteras.
  • Las escaleras del cubo de la Casa Anexa, se conocen como escaleras de herradura porque se diseñaban con los escalones de muy poca altura, para que las bestias cargadas pudieran subir a la planta alta. Este diseño hace que el subir la escalera fatigue a las personas, a pesar de sus dos descansos.
  • Por la puerta ubicada al lado oriente de la escalera en la planta baja del patio principal, se puede observar. Por el pasillo a la primera oficina inmediatamente a la derecha, un Escudo de Armas tallado en el arco de la puerta atribuido a la heráldica de Zambrano, en realidad forma parte de las adecuaciones que hizo el Ing. Francisco Acevedo en los años 40 del siglo XX. De cualquier forma está cerrada esta oficina, solicite le permitan el acceso. Es una talla hermosa.
  • La casa contaba con una puerta secreta, aún en uso, a pesar de ser claramente visible pasaba desapercibida. Esta pequeña puerta comunicaba directamente a la planta alta y se localiza exactamente en la esquina de Bruno Martínez y 5 de Febrero. Ahora es uno de los accesos de una de las cafeterías del edificio, En la remodelación se suprimió ese paso discreto.

LEYENDAS

.De la casa se han dicho gran cantidad de leyendas, tal vez las más famosas son las relacionadas con la existencia del supuesto tesoro de Zambrano, que se dice fue encontrado hace unos 25 o 30 años; otras versiones dicen que la fortuna, aún sigue escondida, que las remodelaciones que se han realizado han sido para encubrir la búsqueda de la escurridiza riqueza. En buena medida estas leyendas se originaron de otro relato, que asegura que, en un gran subterráneo y varios túneles se ocultaron las riquezas, pues se afirma que Zambrano en una de las fiestas, cubrió el camino de su casa a la Catedral, con barras de oro y plata, que luego sepultó en la mansión.

DESCUBRIENDO NUESTRO PASADO

  • Zambrano era considerado a fines de la época colonial como el poseedor de una de las diez más grandes fortunas de la Nueva España.
  • El titulo nobiliario que ostentaba Zambrano era el de Caballero de la Orden de Santiago, aunque se le ha señalado en algunos relatos como Conde, nunca se le otorgó ese título.
  • El conjunto de la mansión de Zambrano en realidad eran varias construcciones intercomunicadas: Su residencia, la casa de su hermano Manuel Fernando al fondo, al frente junto a su residencia, la gran tienda con su bodegas y a tras de esta la fabrica de tabaco. Tenía además un gran portal frente a la casa plaza de por medio, donde funcionaban oficinas y, bodegas y talleres, además de los patios de servicio en la parte posterior de la residencia. El teatro, fue el último edificio que agregó al conjunto en 1800.
  • El Teatro Coliseo (ahora Victoria) era un anexo de la Casa, se podía entrar directamente de la casa al palco principal.
  • En la residencia de la casa durmió Benito Juárez en su camino de regreso a la ciudad de México de diciembre de 1865 a enero de 1866.
  • La ahora calle de Zaragoza se llamó durante muchos años como calle Zambrano, el jardín que se encontraba en lo que ahora es la Plaza IV Centenario, se conoció como Plaza de Zambrano y luego se le llamó Jardín Victoria. A la calle Bruno Martínez se le conocía como Del Coliseo, por el teatro.

UBICACIÓN

  • El Museo de Villa o Palacio de Zambrano se encuentra ubicado en pleno Centro Histórico a una cuadra de la Plaza de Armas, frente a la Plaza IV Centenario.
  • Se puede visitar de 10:00 a las 18:00 horas de martes a domingo. El precio de acceso es módico y ofrece diferentes descuentos.

Biblioteca Central

BIBLIOTECA CENTRAL:

UN MIRADOR DE DURANGO

UNA GRAN BIBLIOTECA PARA LA CIUDAD

Construida entre 1984 y 1985, la Biblioteca Central del Estado “Lic. José Ignacio Gallegos Caballero” se inauguró en septiembre de 1985, y fue edificada en la cima del pequeño Cerro del Calvario, que se levanta al poniente, en pleno centro histórico, lleva el nombre de uno de los mas prestigiados historiadores de Durango en el siglo XX.

El moderno edificio, realizado en concreto, acero y vidrio, aprovecha las características propias del suelo, para levantarse en cinco niveles. En sus amplias y bien ventiladas salas se distribuyen las diversas colecciones y áreas de servicio con que cuenta la Biblioteca.

Sus mas de 30,000 volúmenes la convierten sin duda en la mayor biblioteca pública y privada del estado y una de las mas importantes del país por la naturaleza de sus propias colecciones.

LOS ORIGENES DE SUS COLECCIONES

La Biblioteca Central Estatal, nació en 1985 a partir de las colecciones de la desaparecida Biblioteca Pública del Estado y de una dotación inicial de cerca de 20,000 volúmenes que proporcionó la Dirección General de Bibliotecas del Gobierno de la República.

La Biblioteca Pública del Estado, había sido a su vez fundada desde 1853, a partir de la compra que el Gobierno del Estado hiciera de la colección particular de José Fernando Ramírez, y paulatinamente se fueron agregando otros fondos bibliográficos, lo que hizo de este espacio, uno de los mas importantes centros de consulta del norte de México al ser enriquecida con parte de los acervos que pertenecieron al Seminario Conciliar y al Instituto Juárez.

SUS TESOROS

La Biblioteca posee un impresionante y maravilloso fondo documental, numerosas joyas y obras propias sólo de los grandes centros bibliotecarios, aunque no todos están disponibles para el disfrute de los visitantes, si están disponibles para su consulta.

Mapas. En los diferentes niveles de la Biblioteca el visitante podrá descubrir la mas importante colección de mapas y cartas geográficas de la ciudad de Durango, desde la pequeña copia del mapa de Velasco y RestÁn, realizado en 1778, hasta los monumentales mapas realizados durante el porfiriato. Si les observa con atención podrá descubrir los reducidos límites que la ciudad tenía hasta mediados del siglo XX.

Fondos Antiguos. De las colecciones que le dieron origen a la Biblioteca se conservan numerosos volúmenes, algunos de ellos del siglo XV, llamados incunables, además se cuenta con cerca de cien títulos del siglo XVI y mas de seis mil obras de los siglo XVII al XIX. Es común que se encuentren en exhibición en sus respectivas vitrinas, algunos de los libros  de estas colecciones.

Hace pocos años existió un pequeño Museo del Libro que daba cuenta al visitante de la historia del libro y sus características, donde se exponían libros raros o curiosos de los fondos antiguos de la Biblioteca, donde se podían apreciar marcas de fuego, expurgos de la Santa Inquisición, exlibris y otras características sorprendentes, extraños o notables, de algunos ejemplares.

Los fondos antiguos de la biblioteca, actualmente cuentan con mas de 7,000 volúmenes conocidos como Fondo de Origen José Fernando Ramírez; Fondo Marqués de Castañiza; Fondo Hemerográfico, Fondo de Manuscritos, Fondo Casino de Durango y Fondo Durango, se localizan en la anexa Torre del Libro Antiguo

Estas colecciones cubren prácticamente todas las áreas del conocimiento, concentrándose principalmente en la ciencias sociales, historia, geografía, religión y la historia local. Si usted es un amante de los libros o conocedor de estos, no dude en solicitar una vista guiada por estas colecciones. No se arrepentirá.

Hemeroteca. La colección de periódicos antiguos que se conserva en la hemeroteca, es sin duda otro de los grandes tesoros de este singular espacio. Recorrer las páginas amarillentas  de los viejos periódicos, es literalmente hacer un viaje al pasado, es reconocer las tradiciones y las costumbres de Durango.

PARA DESCUBRIR

El Mirador. La Biblioteca Central Estatal José Ignacio Gallegos Caballero, es un punto obligado para el visitante a nuestra ciudad, desde sus alturas se tiene una de las vistas mas bellas de la Perla del Guadiana, su banqueta circundante es a la vez un atractivo mirador escénico del paisaje urbano. Desde aquí se puede contemplar la magnificencia de los parques y paseos tradicionales y es un reto identificar los principales edificios de la ciudad.

Subir a la biblioteca al anochecer, es sin duda una grata experiencia para el visitante. Disfrutar del ocaso de rojos policromáticos del cielo azul intenso de Durango, observar cómo se encienden las luces de la ciudad extendiéndose a lo largo en el horizonte cada noche es una vivencia inolvidable.

Los jardines. Recorrer los alrededores de la biblioteca en la cima del cerro del Calvario, es descubrir y disfrutar de sus jardines y fuentes que lucen y atraen al visitante para el descanso, para la lectura placentera, para el reposo, en la tranquilidad y calma de la sombra.

Teatro. En la parte posterior de la Biblioteca se levante un amplio teatro al aire libre conocido como Teatro del Calvario. En este lugar permanentemente se presentan diversos tipos de espectáculos para todo el público.

Los domingos alrededor de la 18:00 hrs. se presenta un concurrido espectáculo al término de la callejoneada en el que podrá conocer los nuevos valores y talentos de Durango que se forman en la prestigiada Escuela de la Música Mexicana.  Pregunte en la Dirección de la Escuela al 811-98-71 por la programación semanal.

Teleférico. En uno de los costados de la Biblioteca Central se localiza la estación del teleférico que lo llevará a la cima del Cerro de los Remedios, donde podrá completar la maravillosa vista dela ciudad y el cerro de Mercado. El teleférico trabaja diariamente de las 10:00 a las 21:00 horas, si las condiciones del tiempo lo permiten; en la estación del Cerro del Calvario, encontrará una tienda de recuerdos.

CALLEJONES Y ESCALERAS

Los empinados callejones que dan acceso a la Biblioteca, llevan al visitante por los estrechos empedrados de las antiguas calles de Durango, es justamente entre estos callejones donde cada Domingo de todo el año, se celebran las tradicionales callejoneadas que realiza la Escuela de la Música Mexicana.

Si prefiere subir la monumental escalera de acceso, debe disponerse a ascender los casi cien peldaños hasta la cima.

COMO LLEGAR

La Biblioteca Central Estatal se encuentra ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad, en la cima de una pequeña elevación conocida como Cerro del Calvario, justo donde termina la avenida 20 de Noviembre al poniente, a  escasas cuatro cuadras de la Iglesia Catedral.

Aunque para subir existe acceso en vehículos, hasta un estrecho estacionamiento, se recomienda, si tiene buena condición física, subir hasta este lugar por cualquiera de los múltiples callejones de este popular barrio, o bien siga por la calle Florida, continuación del carril norte de la avenida 20 Veinte de Noviembre, donde encontrará la inconfundible escalera monumental que le lleva a la cumbre de esta pequeña loma.

RECOMENDACIONES

  • Si requiere una vista guiada no dude en solicitarla en el mostrador de orientación a los usuarios, ellos con gusto le atenderán.
  • En la tradicional callejoneada de cada domingo, pruebe las exquisitas aguas de frutas que lleva el burro Casimiro durante el recorrido.
  • Al atardecer y durante la noche funcionan en el barrio numerosos restaurantes, y fondas donde se puede comer agradablemente en compañía de la familia, guisos y paltillos regionales.
  • Si desea beber una copa, en los callejones encontrará también bares de calidad turística.

HORARIOS Y SERVICIOS

  • La Biblioteca permanece abierta de Lunes a Viernes de las 8:00 a las 20:00 hrs. y los sábados de las 8:00 a al 13:00 hrs.
  • Por seguridad las rejas que dan acceso al estacionamiento, a los jardines y callejones que rodean la biblioteca, cierran diariamente a unos minutos después del último recorrido del teleférico, o las 21:00 horas cuando no esta operando el teleférico.

INSTITUTO DE BELLAS ARTES

El Instituo de Bellas Artes

UNA MANSIÓN DE DURANGO: LA CASA DE JOSÉ FERNANDO RAMÍREZ

Una de las antiguas casas coloniales de Durango mejor conservadas es sin duda la que perteneciera al historiador y político José Fernando Ramírez, enclavada en pleno centro histórico de la ciudad.

Esta casa por azares de la historia ha tenido una larga vocación al servicio de la cultura y la educación, pues justo en estos días se cumplieron sus primeros 150 años en que se abriera al público para dar paso a la creación de la primera biblioteca pública de Durango.

La mansión fue construida a fines del siglo XVIII por Juan Antonio de Asilona, para ser su casa habitación, desde entonces se edificó como una construcción de gran amplitud y sobriedad, característico de la arquitectura barroca de la Nueva Vizcaya. De Asilona fue nombrado Contador Mayor del Real Tribunal de Cuentas en Quito por lo que se trasladó a aquella ciudad dejando al cuidado de su casa a su hermano Lorenzo de Santa Marina.

La casona, una autentica mansión colonial, fue el sitio idóneo para que José Fernando Ramírez instalara allí su biblioteca, que sin duda llegó a ser una de las mejores bibliotecas del país en el siglo XIX. La casa escribía el propio Ramírez en 1851 “ es de las mejores de la ciudad en cuanto a construcción y la mejor de Durango en cuanto a conservación y compostura” en otra carta de 1850 decía que “…derribé paredes en la nueva casa que adquirí para preparar habitación a mis presentes y futuros libros, imaginándome bastaría un salón de 29 varas ( que fue insuficiente, así como) mi estudio que mide 10 varas.. y me sobran libros…”

LA  BIBLIOTECA PÚBLICA

En esa mansión de gruesos y sólidos muros, de amplias y bien cuidadas habitaciones, se fue conformando una de las bibliotecas más ricas del México del siglo XIX. Hacía fines de 1847 había logrado reunir en su selecta y bien cuidada biblioteca con más de 7000 volúmenes.  Tan importante fue la biblioteca que incluso en 1851 se propuso para que fuera la base de la Biblioteca Nacional que se pensaba construir en la capital de la República.

Ese mismo año de 1851, Ramírez fue designado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se trasladó a vivir en la ciudad de México, pero ante la imposibilidad de llevarse los voluminosos libros de su biblioteca, decidió venderlos al Gobierno del Estado junto con su casa para que se aprovecharan de mejor manera, naciendo así la primer biblioteca pública de Durango.

La casa fe vendida en $31,000 pesos en 1851 de los que solamente se le entregaron $14,000. Y aunque se reservó para si unos 20 cajones de libros y manuscritos, la mayor parte de la colección se entregó para que en la misma casa funcionara como biblioteca pública con 7,477 libros.

Después de más de dos años de gestiones para cubrir los fondos  presupuestales necesarios, el 4 de septiembre de 1853, hace 150 años, abrió sus puertas la primera biblioteca pública del norte de México y una de las primeras del país, justo en la casa de uno de los más grandes bibliófilos e historiadores mexicanos José Fernando Ramírez. Su primer director fue el señor José Gómez, quien con el cargo de bibliotecario era auxiliado por un portero o mozo de aseo.

La casa funcionó exclusivamente como biblioteca por solo unos años, ya que en agosto de 1856 sus aulas dieron cabida al Colegio Civil del Estado, que se había creado por decreto desde abril, aunque la Biblioteca del Estado, siguió siendo pública.

UNA VOCACIÓN PARA LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA

En 1859, el Colegio Civil se trasladó, junto con la biblioteca al antiguo Seminario, y Colegio de la Compañía de Jesús, por lo que las casa se destinó para recibir al Congreso del Estado y al Supremo Tribunal de Justicia del Estado. Luego de la intervención francesa el Congreso desapareció por lo que solamente funcionó el Tribunal de Justicia hasta 1869, en que se instaló en el Palacio de Gobierno.

En 1869 abrió sus puertas en la vieja mansión, la llamada Escuela Central, que un año después se conocería como Instituto de Niñas, hasta 1915 en que, en reconocimiento a su fundador, se le denominó Instituto Juan Hernández y Marín.

En 1924 desapareció el Instituto de Niñas y el edificio fue ocupado por una escuela primaria estatal hasta 1929, en que sus aulas se destinaron para la Escuela Normal del Estado que funcionó en esta casa hasta 1961, pasando a ocupar sus nuevas instalaciones frente el Ojo del Agua del Obispo en el Parque Guadiana. La mansión de José Fernando Ramírez fue cedida entonces a la Universidad Juárez del Estado, la que instaló en sus aulas la Escuela Superior de Música y una amplia galería de arte; Luego en años recientes fue destinada para oficinas administrativas de la propia Universidad.

En el año 2011, se inició un intenso trabajo de restauración de todo el inmueble para convertirlo en el Instituto de Bellas Artes de la propia Universidad, donde en poco tiempo se ha convertido en un centro cultural de excelencia con sus varias salas de exposiciones, aulas y auditorio. Desde su apertura como Instituto es sede de las temporada de conciertos de la Orquesta de Cámara de la UJED.

QUE VER

  • La mansión de Ramírez es una de las mansiones coloniales mejor conservadas de Durango.
  • Su acceso labrado en cantera es muestra de los frontispicios característicos de las casas barrocas de Durango. Alzándose por encima de la cornisa, da espacio para recibir el medallón o escudo de armas del propietario. Aunque ahora muestra unas mal disimuladas inscripciones de cuando fuera Escuela de Música.
  • Al ingresar por el zaguán llegará a un amplio y bien iluminado patio que se abre entre cuatro corredores de bellas y simétricas arcadas sostenidas por sólidos y pesados pilares.
  • El salón principal, que ocupara en un tiempo el aula magna de las escuelas que aquí funcionaron, fue en realidad el estudio de José Fernando Ramírez y se distingue por su bien logrado y equilibrado enmarcamiento de columnas en el corredor principal al fondo del patio.
  • En las esquinas de los corredores podrá descubrir el conjunto de murales al fresco que en 1939 realizara el maestro Francisco Montoya, cuando funcionaba en este lugar la Escuela Normal.
  • La Galería de Arte Francisco Montoya, en su interior, regularmente exhibe obra de reconocidos artistas de Durango, esta galería fue levantada en el amplio salón de 29 varas que hiciera ampliar Ramírez para dar cabida a su biblioteca.

PARA MUY OBSERVADORES

  • ¿Podrá descubrir la temática de los murales de Montoya?. Uno de ellos es una alegoría a la emancipación de la mujer, y lleva una inscripción francamente incisiva.
  • La cruz gamada en la cima de la opresión era un auténtico llamado de atención de Montoya, al creciente fascismo en 1939. ¿Conseguirá localizar esta insignia nazi?
  • Las armas de la fe y de la fuerza para la conquista es el tema de uno de los murales. ¿Logrará encontrarlo?.
  • Una de las pinturas realizadas en esta mansión colonial, es un símbolo del futuro de los pueblos y el papel de los maestros, con la educación.
  • Todos los murales están fechados y firmados ¿Sería capaz de identificar la firma del maestro Montoya?
  • El aula principal, además de su enmarcamiento de columnas de cantera lleva una inscripción en latín, ¿Podría leerla?.

DATOS ÚTILES; COMO LLEGAR

  • La mansión de José Fernando Ramírez, se encuentra ubicada en pleno centro de la ciudad en la esquina de Negrete y Bruno Martínez, a dos cuadras de la esquina noroeste de la Plaza de Armas.
  • Se puede visitar de las 10:00 a 20:00 horas de lunes a viernes.
  • Entrada gratuita. Excepto algunos conciertos cuya cuota de acceso es módica y accesible.

¿QUIEN FUE JOSÉ FERNANDO RAMÍREZ ÁLVAREZ?

Sin duda uno de los más importantes eruditos del siglo XIX. Originario de Parral Chihuahua, vivió durante muchos años en Durango, por lo que la llamaba su “patria particular”.  Ocupó una gran cantidad de cargos públicos que lo hicieron figurar como un político destacado, tanto por sus intervenciones en las tribunas legislativas, como por sus contribuciones al ordenamiento administrativo del Estado y de la nación. Colaboró de cerca con los presidentes Valentín Gómez Farías y Mariano Arista, así como con el Archiduque Maximiliano de Habsburgo durante el Segundo Imperio.

Su pasión por la historia y por los libros lo llevó a escribir obras fundamentales para la historia de México y sus descubrimientos y traducciones ayudaron a la construcción de la identidad nacional, en el agitado siglo XIX.

Considerado como el Príncipe de los Historiadores en México, contribuyó a sistematizar la investigación histórica e impulsó las teorías positivistas en boga, para el escudriñar de los testimonios documentales. Fue director del Museo Nacional y gracias a su intervención permanente se lograron salvar numerosísimos libros de las antiguas bibliotecas conventuales, así como testimonios de las antiguas culturas prehispánicas. Incluso un códice, por él descubierto, conservado e interpretado, lleva su nombre, el Códice Ramírez.

Tras la caída del Segundo Impero, tuvo que salir del país, llevando consigo la segunda biblioteca particular que formara, en la que se incluía la mejor colección de incunables americanos que se había logrado reunir.

En Durango se conserva su primera biblioteca, y constituye la parte fundamental del fondo reservado de la Biblioteca Central Estatal. Sus libros se reconocen por su exlibris, pequeño sello de propiedad que puso a todos y cada uno de los libros de su pertenencia.

José Fernando Ramírez murió en Bonn Alemania, sin haber podido regresar a México, el 4 de marzo de 1871.