Palacio de Zambrano

EL PALACIO DE ZAMBRANO:

RECINTO DE ESPLENDOR Y LEYENDA

APUNTE HISTÓRICO

El Palacio de Gobierno fue construido por el comerciante y minero Juan Joseph Zambrano y Amaya a fines del siglo XVIII, es de hecho la construcción palaciega más impresionante, por su dimensión, en todo el norte de la Nueva España.

Posiblemente se terminó de construir hacia 1798, inmediatamente después, se inició la edificación del Teatro Coliseo (ahora Teatro Victoria) como uno de los anexos de la propia residencia de Zambrano, inaugurándose solemnemente en febrero de 1800.

La casa, con un amplio portal, se construyó en dos secciones, la entrada al poniente del portal, era la que daba acceso a la residencia, mientras que la entrada al oriente permitía el paso a la casa destinada para oficinas, tienda y bodegas. Aún así los aposentos principales se ubicaban en la planta alta y se complementaban con los del patio trasero.

Un año después de la muerte de Zambrano ocurrida en 1816, la mansión fue rentada al Gobierno de la Intendencia para establecer allí las oficinas de la corona española y la casa del intendente de la Provincia; luego de la consumación de la independencia, pasó a ser la sede del Gobierno del Estado y residencia de los gobernadores.

La propiedad se vió inmersa en un largo litigio en la sucesión de Zambrano, que se resolvió en los tribunales hasta 1837, a favor de los herederos de su segundo matrimonio, pero como durante los veintiún años que duró el litigio no se pagaron los derechos e impuestos correspondientes, la embargó el gobierno y se la adjudicó, pasando a ser propiedad del Estado.

En el Palacio de Gobierno despacharon por mucho tiempo los tres poderes, paulatinamente con el tiempo a principios del siglo XX el poder Judicial se estableció en otra casa de la ciudad y hasta 1978, el poder legislativo se trasladó a su nueva sede, el actual Congreso del Estado.

Durante el siglo XX la casa sufrió muchas remodelaciones y adaptaciones para que fuera funcional para el uso de oficinas, algunas de las intervenciones afortunadas como la realización de pinturas murales, otras menos afortunadas como la clausura de algunos patios, o los pisos que provocan las humedades que tiene el inmueble.

Paulatinamente en los últimos veinticinco años, vinieron desconcentrando la mayoría de las oficinas. Fue en diciembre de 2010 que cerró por completo para someterse a una intervención integral, para ser convertido en museo.

En la actualidad en sus interiores funciona el Museo Francisco Villa y dos museos de sitio: uno pequeño, dedicado a la historia de la residencia, en el que se pude conocer el proceso de transformación del inmueble a lo largo de su historia y otro más para recordar que aquí fue también sede del poder legislativo. En este museo de sitio del Congreso se exhiben las cinco constituciones que ha tenido el estado.

LO QUE NO DEBE DEJAR DE CONOCER

Patio Principal.  Al entrar al palacio por la puerta principal, encontrara en el zaguán dos enormes murales al óleo del pincel de Guillermo de Lourdes, realizados alrededor de 1934 y 1935, uno es una alegoría conocida como El trabajo en la hacienda porfiriana y otro denominado La acordada describe al reclutamiento antes de la Revolución. En el patio en la planta baja podrá reconocer otros murales del propio autor, en el muro frontal y sus laterales, ellos representan una Historia de la revolución y la lucha de facciones, el orden cronológico de la narración es de izquierda a derecha. Completa la obra mural de la planta baja, una serie de escudos de armas pintados al óleo  por Horacio Rentería Rocha entre 1935 y 1936.

La escalera principal tiene el trazo de una escalera imperial, con una rampa central que en el descanso se abre por ambos lados, los dos pequeños murales de la primera rampa son también obra del maestro De Lourdes de la misma época. Las alegorías pintadas en la parte superior del cubo de la escalera son  La llegada de Juárez a Durango aludiendo a su regreso triunfal tras la caída del Imperio, y el otro recuerda La fundación de Analco por los frailes franciscanos ambos murales son obra de  José Luis Sandoval.

En la planta alta los murales que corresponden al frente de la escalera fueron realizados por Guillermo de Lourdes y Horacio Rentería en 1935 y son la alegoría La Patria con los brazos abiertos cobijando al pueblo. El resto de los murales de los corredores de este patio son pinturas al fresco realizados por el maestro Francisco Montoya de la Cruz  entre 1950 y 1952. En el corredor oriente se puede apreciar el fresco La educación pública en Durango, en el corredor sur se encuentra el fresco La industrialización y el progreso de Durango y en el corredor oriente el llamado La agricultura y la minería en Durango.

Museo del Congreso. En el corredor sur de la planta alta del segundo patio, se puede acceder al los que fueron los salones principales del palacio. Este lugar fue hasta 1978 el Congreso del Estado, En lo que fue el salón de plenos, se puede admirar un espléndido mural al fresco que realizara el maestro Francisco Montoya de la Cruz en 1937 y es conocido como La Liberación de los Trabajadores. En una sala contigua se puede conocer la galería de gobernadores, colección que reúne la fotografía de la mayoría de los gobernantes del estado desde 1824 a la fecha.

Museo de sitio. En el acceso al patio trasero desde el patio principal, se localiza esta pequeña sala, donde se da cuenta de la historia del inmueble y sus transformaciones.

Patio de la casa anexa. Al lado poniente de la casa principal de Zambrano, se construyó con menos esplendor una segunda casa, que se destinó para albergar las oficinas, bodegas y tienda de Zambrano, actualmente se conoce como segundo patio. En la planta alta de este espacio se alojaban las oficinas, salas de juntas y  privados del Gobernador. El cubo de la escalera alberga un gran mural pintado en acrílico por el maestro Guillermo Bravo Morán, es una alegoría al papel del ferrocarril en la lucha  revolucionaria y en el desarrollo de México.

PARA MUY OBSERVADORES

  • Los bajantes del agua del patio principal, se construyeron dentro de las propias columnas, en una curiosa media caña de cantera que ocultan los tubos, Los tubos eran de plomo y aún se conservan, aunque en ocasiones se han tapado y ha sido necesario romper las canteras.
  • Las escaleras del cubo de la Casa Anexa, se conocen como escaleras de herradura porque se diseñaban con los escalones de muy poca altura, para que las bestias cargadas pudieran subir a la planta alta. Este diseño hace que el subir la escalera fatigue a las personas, a pesar de sus dos descansos.
  • Por la puerta ubicada al lado oriente de la escalera en la planta baja del patio principal, se puede observar. Por el pasillo a la primera oficina inmediatamente a la derecha, un Escudo de Armas tallado en el arco de la puerta atribuido a la heráldica de Zambrano, en realidad forma parte de las adecuaciones que hizo el Ing. Francisco Acevedo en los años 40 del siglo XX. De cualquier forma está cerrada esta oficina, solicite le permitan el acceso. Es una talla hermosa.
  • La casa contaba con una puerta secreta, aún en uso, a pesar de ser claramente visible pasaba desapercibida. Esta pequeña puerta comunicaba directamente a la planta alta y se localiza exactamente en la esquina de Bruno Martínez y 5 de Febrero. Ahora es uno de los accesos de una de las cafeterías del edificio, En la remodelación se suprimió ese paso discreto.

LEYENDAS

.De la casa se han dicho gran cantidad de leyendas, tal vez las más famosas son las relacionadas con la existencia del supuesto tesoro de Zambrano, que se dice fue encontrado hace unos 25 o 30 años; otras versiones dicen que la fortuna, aún sigue escondida, que las remodelaciones que se han realizado han sido para encubrir la búsqueda de la escurridiza riqueza. En buena medida estas leyendas se originaron de otro relato, que asegura que, en un gran subterráneo y varios túneles se ocultaron las riquezas, pues se afirma que Zambrano en una de las fiestas, cubrió el camino de su casa a la Catedral, con barras de oro y plata, que luego sepultó en la mansión.

DESCUBRIENDO NUESTRO PASADO

  • Zambrano era considerado a fines de la época colonial como el poseedor de una de las diez más grandes fortunas de la Nueva España.
  • El titulo nobiliario que ostentaba Zambrano era el de Caballero de la Orden de Santiago, aunque se le ha señalado en algunos relatos como Conde, nunca se le otorgó ese título.
  • El conjunto de la mansión de Zambrano en realidad eran varias construcciones intercomunicadas: Su residencia, la casa de su hermano Manuel Fernando al fondo, al frente junto a su residencia, la gran tienda con su bodegas y a tras de esta la fabrica de tabaco. Tenía además un gran portal frente a la casa plaza de por medio, donde funcionaban oficinas y, bodegas y talleres, además de los patios de servicio en la parte posterior de la residencia. El teatro, fue el último edificio que agregó al conjunto en 1800.
  • El Teatro Coliseo (ahora Victoria) era un anexo de la Casa, se podía entrar directamente de la casa al palco principal.
  • En la residencia de la casa durmió Benito Juárez en su camino de regreso a la ciudad de México de diciembre de 1865 a enero de 1866.
  • La ahora calle de Zaragoza se llamó durante muchos años como calle Zambrano, el jardín que se encontraba en lo que ahora es la Plaza IV Centenario, se conoció como Plaza de Zambrano y luego se le llamó Jardín Victoria. A la calle Bruno Martínez se le conocía como Del Coliseo, por el teatro.

UBICACIÓN

  • El Museo de Villa o Palacio de Zambrano se encuentra ubicado en pleno Centro Histórico a una cuadra de la Plaza de Armas, frente a la Plaza IV Centenario.
  • Se puede visitar de 10:00 a las 18:00 horas de martes a domingo. El precio de acceso es módico y ofrece diferentes descuentos.

Breve historia de la ciudad de durango

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD DE DURANGO

Fundada el 8 de julio en 1563, la ciudad de Durango en la extensa superficie llana del Valle del Guadiana, trazada a cordel y regla, de manera reticular a partir de la Plaza de Armas, desde donde se determinarían sus primeras manzanas. Durante los primeros siglos de vida, su crecimiento abarcó unas pocas cuadras más del trazo original.

En 1620 se erigió como sede de la diócesis de Durango, siendo su primer obispo fray Gonzalo de Hermosillo, lo que obligó diez años después, en 1630, que la pequeña villa recibiera el título de ciudad por Cédula Real de Felipe IV. El obispado de Durango llegó a ser la de mayor extensión territorial de la iglesia católica en el mundo.

Surgida la población con una vocación político-administrativa, pues se estableció para dar residencia formal a la capital del Reino de la Nueva Vizcaya, y luego sede episcopal, quedó alejada de los centros mineros que dieron fama y riqueza a la región, por lo que su economía, de carácter local y autoconsumo, propició un crecimiento muy lento en los primeros años de la población.

Durante el siglo diecisiete y buena parte del dieciocho, la ciudad vivió en un constante acecho por los indígenas, y el sitio permanente de los caminos, a lo que había que agregar la decisión, en 1640, del gobernador Luis Valdéz, de cambiar la residencia de los gobernadores al Real de Minas de San José del Parral, que se encontraba en plena bonanza. El traslado del gobierno civil y militar de la Nueva Vizcaya a Parral, tuvo como consecuencia la casi desaparición de la ciudad de Durango, la que sobrevivió por la decisión del obispo Diego Hevia y Valdez, quien se negó a trasladar la sede episcopal a aquella población.

Durante más de un siglo, la actividad económica y social de Durango, giró entorno a la administración eclesiástica, que permitió durante más de cien años que la ciudad mantuviera un limitado pero constante crecimiento.

A partir de las reformas borbónicas y la decisión real de que el gobierno civil regresara a Durango, en 1748 fue nombrado gobernador de la Nueva Vizcaya el marqués de Torrecampa, con la orden de restablecer la capital en la ciudad de Durango. Fue entonces cuando la ciudad empezó verdaderamente su desarrollo.

Durango conserva un amplio patrimonio histórico colonial, en el que destaca la Iglesia Catedral, que inició su construcción en 1695 y concluida hacia fines del siglo dieciocho. De la época colonial se conservan además, numerosas casas con sus originales arcos rebajados y adornados en las portadas con ricos copetes en los pretiles, donde nacen  sus peculiares y gruesas cornisas onduladas. El palacio del Conde de Súchil levantado a fines del siglo dieciocho es considerado uno de los más importantes palacios novohispanos en México; así como el palacio que construyera Juan José Zambrano.

La ciudad de Durango fue sitio de varios hechos de la independencia. La ser detenido Miguel Hidalgo en Acatitla de Baján, los frailes que le acompañaban fueron trasladados a la ciudad de Durango, donde permanecieron encarcelados, y aunque uno de ellos, el padre Hidalgo y Muñoz, sobrino del padre Hidalgo, logró escapar, pronto fue capturado y junto con los demás sacerdotes, fueron fusilados en 1812.

Al termino de la guerra de independencia, el 31 de agosto de 1821, la ciudad de Durango fue escenario de lo que se ha denominado como la última batalla de la independencia, pues tras la caída de la capital de la Nueva Vizcaya, se pudo jurar la independencia nacional en septiembre de ese mismo año, en le recorrido de la ciudad, es imprescindible la vista al Templo de San Agustín, done, en la tapias del convento, se realzó dicha batalla.

La guerra contra los Estados Unidos y contra la Intervención Francesa, es recordada en un bello monumento localizado al centro de la Plazuela Baca Ortiz, a unas cuadras de ahí, se conserva aun, la casa del Gral. José Cosme Urrea, el olvidado héroe nacional en la guerra contra los norteamericanos.

El convulso siglo XIX, se reflejó en un lento desarrollo de la ciudad de Durango, no obstante de esa época se conservan majestuosos edificios, donde empiezan a aparecer las finas tallas de cantera que habrán de caracterizar la imagen de la ciudad. La casa de las rosas, donde se construyera el primer hotel de Durango, paso inequívoco de una ciudad que se modernizaba, es un bello ejemplo de este trabajo, que el visitante puede disfrutar.

La llegada del ferrocarril en 1892, permitió a Durango insertarse en el concierto de la economía de la época, transformó el modo de vida de la población, rompió el aislamiento que había vivido durante siglos y le acercó a la floreciente economía mundial. Junto con las inversiones industriales y comerciales que cambiaron el entorno urbano, empezaron a surgir las casas palaciegas y negociaciones que habrían de distinguir a la arquitectura local.

Surgieron también obras públicas emblemáticas como el majestuoso Teatro Ricardo Castro, o el Nuevo Hospital Civil, ahora Centro Cultural y de Convenciones, y mejoras urbanas como la introducción del servicio de energía eléctrica, agua potable entubada y drenaje. Se inició también, antes que en cualquier otra población de la República, la pavimentación de las calles con asfalto.

El sitio revolucionario en 1911 fue apenas un primer aviso, y tras el largo sitio y toma de la ciudad ocurrida de abril a junio en 1913, ésta se tradujo en la destrucción de la economía citadina cuando fue saqueada e incendiada por las fuerzas revolucionarias, cerca de una centena de edificios comerciales fueron destruidos. La reconstrucción se dificultó tras la errónea decisión del gobierno de impedir el regreso de las familias que habían abandonado la población, y con ello el regreso de los capitales, lo que influyó también en un rezago en el concierto del desarrollo nacional.

Aunque las fuerzas villistas, desde 1911 fueron protagonistas de numerosos episodios ocurridos en la ciudad, el general Francisco Villa, solo estuvo en la ciudad de Durango, en una ocasión, ya en el retiro, unos meses antes de su asesinato, hospedándose en el Hotel Roma, donde podrá reconocer el balcón, donde salió a agradecer las múltiples manifestaciones de apoyo de la comunidad.

La tradición conservadora de la ciudad, surgida desde la época colonial, fue un detonante para que tras la irrupción del movimiento cristero, fuera la ciudad de Durango, escenario de numerosas acciones, prolongándose, mas allá de los acuerdos de 1929, hasta la muerte de líder Trinidad Mora en 1941, en un encarnizado combate, en el barrio de San José, uno de los barrios mas populares de la ciudad, en cuyo templo aun quedan vestigios del enfrentamiento armado.

La reconstrucción después del gran incendio de 1913 fue lenta y difícil, pero en los últimos cincuenta años la ciudad de Durango ha tenido un avance acelerado, ubicándose por su clima, conectividad, pero sobre todo por su política medio-ambiental, como una pujante ciudad media, con todos los servicios de una gran ciudad.

La conservación de su patrimonio arquitectónico, con mas de 750 monumentos históricos catalogados; sus arraigadas tradiciones y costumbres, que se reflejan en las fiestas populares, la gastronomía y su peculiar forma del habla; el cielo azul intenso y luminoso, paraíso de los cineastas, pero sobre todo, el trato amable de sus habitantes, la hace lucir hoy día, como la describieran los viajeros del siglo XIX, como una ciudad llena de sorpresas, con alma de hierro y corazón de plata, que la descubren como la auténtica Perla del Guadiana.

Templo de San Miguel

El Templo de San Miguel Arcángel

A principios del siglo XVIII la ciudad de Durango empezó a experimentar un proceso de gradual crecimiento, luego de haber transcurrido una época muy difícil, en la que prácticamente se despobló la ciudad.

Al inicio de esa centuria, se iniciarón importantes obras que contribuyeron a la reactivación de la economía y el desarrollo de la población, se realizaron importantes mejoras en la Catedral, y en el Colegio de la Compañía, se reedificó el Convento de San Antonio y se renovó el Hospital de San Cosme y San Damián, y se iniciaron nuevas construcciones que demandaba la paulatinamente creciente población, entre ellas se dio inicio a la construcción del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe  y una nueva ermita que se dedicó a San Miguel Arcángel.

UN TRÁGICO PRINCIPIO

Prácticamente todas estas obras se iniciaron bajo al administración de obispo Pedro Tapiz, quien tomó posesión de su cargo en febrero de 1713, gobernando la diócesis de Durango hasta abril de 1722, fecha en que falleció.

El templo de San Miguel, inició su construcción en la segunda década del siglo XVIII, y como otras edificaciones de esta característica, tardaron varios años en ponerse en servicio. Ubicado en uno de los barrios mas populares de la ciudad, ayudaba a atender las necesidades de los habitantes del barrio del Escorial.

La capilla fue erigida a expensas de Miguel Espinosa, secular benefactor que costeo la edificación de la primitiva capilla. La construcción se realizó sin una adecuada dirección técnica, de tal forma que su fábrica se convirtió en un desastre de lamentables consecuencias.

De acuerdo a un legajo existente en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México, citado por Saravia, la primera capilla era extremadamente reducida y las deficiencias en la construcción propiciaron que esta se derrumbara por completo, sepultando entre sus escombros al propio benefactor.

UNA CAPILLA MODESTA

Casi inmediatamente se comenzó de nuevo la reconstrucción del templo, la cual estuvo a cargo del sacerdote Miguel de Urbina, quien con pocos conocimientos de arquitectura, pero con un gran empeño, logró importantes avances en la construcción que aunque modesta, llevó a termino la obra.

La obra de esta nueva capilla fue concluida durante el gobierno eclesiástico del obispo Benito Crespo y Monroy, por lo que hacia 1734 debió de haber estado culminada la obra.

Preocupado el señor obispo por la baja calidad en la construcción y previendo que no se fuera a suscitar otro accidente como el que ya había acontecido, dispuso que se aplicaran los recursos necesarios para que la capilla se edificara dignamente, para ello aplicó los bienes producto del intestado de dos hermanos presbíteros que habían fallecido recientemente los sacerdotes Ignacio y Nicolás de Ayala.

Por las descripciones, se trataba de una muy pequeña capilla, levantada a extramuros de la ciudad, la que pronto se hizo de un numeroso culto entre los feligreses y servía de ayuda de parroquia para sepultar algunos muertos, y aunque no se había destinado un área para panteón, seguramente dispuso de los grandes solares que se levantaban a sus lados.

UN ORIGEN IRREGULAR

En 1779 se levantó una información pericial por orden del caballero Teodoro de Croix, Gobernador y Capitán General de las Provincias Internas, derivado de una Real Cédula expedida dos años antes para investigar  algunas prácticas que se consideraban entonces irregulares en perjuicio del templo de la Compañía de Jesús.

Tal parece que el deán Francisco Gabriel de Olivares, quien años después sería nombrado obispo de la diócesis, había introducido algunos cambios en la tradicional peregrinación anual de la virgen de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, pues dejó de llevarse al templo de la Compañía para ser recibida en las pequeñas capillas de San Miguel Arcángel y de Nuestra Señora de Santa Ana.

De esta controversia de descubrió que por lo que respecta a la capilla de San Miguel, esta se había edificado, desde principios del siglo XVIII, sin contar con la Real Cédula, que otorgaba el permiso del Regio Patronato Indiano para la construcción de nuevos templos, por lo que la construcción había sido a todas luces indebida.

SAN MIGUEL Y EL CARMEN

El 26 de enero de 1911 por disposición del señor arzobispo de Durango Dr. Francisco de Paula Mendoza y Herrera, se entregó al padre carmelita Hipólito Delgado, la antigua capilla de San Miguel Arcángel, a la que se le añadió el nombre de El Carmen, para que allí se establecieran en Durango los frailes de la orden del Monte Carmelo.

Casi dos meses después se iniciaron las obras de reconstrucción de la capilla, para hacerla funcional a los requerimientos de los frailes carmelitas. Se demolió por completo la antigua capilla y se dio comienzo a la edificación de un templo completamente nuevo, más amplio y funcional.

La construcción se realizó en un tiempo verdaderamente breve, considerando las características y dimensiones de la construcción, pues según reza una inscripción en el frontón de la iglesia, este se concluyó el 25 de marzo del año siguiente de 1912, con el nombre de templo de San Miguel y El Carmen.

El templo permaneció bajo el cuidado de los padres carmelitas hasta que se trasladaron al Santuario que levantaron bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima y el Carmen, por lo que la capilla que administraban, de nueva cuenta pasó a la conducción del clero secular, reduciéndose su nombre a templo de San Miguel, como hasta la fecha se conoce.

PARA MUY OBSERVADORES

  • El nicho central del altar mayor se encuentra remetido, como excavado en el muro, lo cual le da bella sensación de profundidad, a la que contribuye en gran medida la pintura de la pequeña bóveda, que asemeja un cielo nublado, sobre el que se posa la enorme imagen de Jesús crucificado.
  • La clave o piedra central del arco del nicho principal del altar mayor, se encuentra labrado el escudo de los carmelitas, a los lados una inscripción en latín tallada en la cantera, hace presumir que este nicho antes era ocupado por una imagen de Nuestra Señora del Carmen.
  • Uno de los vitrales representa el emblema de la orden carmelita ¿podrá descubrirlo?.
  • Otros vitrales presentan los anagramas de José y María, ¿logrará identificarlos?.
  • El antiguo baptisterio ha sido suplido por un sobrio oratorio dedicado a los Santos Mártires del Obispado de Durango. ¿Sabe cuál de ellos fue sacrificado en Durango en 1927?.
  • En el nicho superior del altar mayor se conserva una pequeña y muy bien lograda imagen de San Miguel Arcángel, posiblemente se trate de la imagen que se veneró desde el siglo XVIII en este lugar. Es una escultura de gran belleza.

COMO LLEGAR

EL Templo de San Miguel se ubica en las esquinas de las calles Pino Suárez y Pasteur en pleno Centro Histórico. Desde la Plaza de Armas diríjase por la avenida 20 de noviembre hacia el oriente, tres cuadras hasta llegar a la calle de Pasteur, aquí de vuelta a su derecha, al fondo podrá observar las torres características de este templo, como un bello remate visual de la calle, para llegar camine en esa dirección dos cuadras más.

¿SABIAS QUE…?

La bella cruz veleta de fierro forjado, que por años caracterizó la fachada del templo de San Miguel, fue derribada por el viento en el año 2003.

Templo de Nuestra Señora del Refugio

El Templo de Nuestra Señora del Refugio

ORÍGENES DE LA CAPILLA

Gracias al entusiasmo del señor canónigo Felipe Arellano, se dio inicio a la construcción del templo de Nuestra Señora del Refugio, mismo que se ubicaría justamente al centro del populoso Barrio de Tierra Blanca.

El pequeño santuario se erigió como una capellanía de cercana Parroquia de San Juan Bautista de Analco y sería un auxiliar importante para atender a la vasta comunidad de Cantarranas y Tierra Blanca, que se encontraba relativamente aislada del centro de la ciudad por el cauce de la Antigua Acequia Grande, ya que los puentes más cercanos estaban justo en la cercanía del templo de Analco.

Con el apoyo de toda la feligresía se pusieron en marcha los trabajos para levantar esta iglesia, las labores de la fábrica avanzaron con relativa prontitud, puesto que justamente tres años mas tarde el 2 de febrero del año 1908, se procedió a la bendición formal de la Iglesia por la que tanto trabajara el Pbro. Felipe Arellano.

La torre del templo, aun sin concluir, fue encomendada al maestro Benigno Montoya, quien realizó el diseño y ejecuto la obras ese mismo año de 1908. La torre de un solo cuerpo, es sumamente esbelta, lo que permite dar, con el remate piramidal,  una sensación mayor de amplitud y altura a la construcción de la que realmente goza.

EL PRIMER TEMPLO

Desde un principio el templo se estableció como una capellanía de Analco, concebido originalmente como una capilla de dimensiones modestas, con dos pequeñas capillas laterales, el visitante podrá reconocer con cierta facilidad el espacio que ocupaba la primer construcción.

Las dos pequeñas capillas estaban dedicadas entonces una a San José y la otra a San Felipe de Jesús, de acuerdo a un inventario levantado en 1917, al que hace referencia Rodolfo Villanueva, existían otras esculturas más en las capillas de pequeñas dimensiones, tal era el caso de un San Isidro Labrador que acompañaba al monumento del santo jesuita, y otra de Santa Rita de Casia en la capilla del Señor San José. De estas capillas laterales se conservan aún los modestos altares de cantera con que fueron labradas.

El altar mayor, es el mismo que se conserva en la actualidad, aunque fue desplazado de lugar para permitir la ampliación del templo. Este altar de un fino acabado en cantera, con esbeltas y bien logradas columnas pareadas, se convierte en un nicho de gran belleza para recibir el óleo de Nuestra Señora de El Refugio. La placa conmemorativa, que daba testimonio de los artistas que realizaron esta obra, lamentablemente desapareció al reubicarse el altar, sin embargo éste, ha logrado mantener su belleza.

LA PARROQUIA

Cuando Don Antonio López Aviña, recibió el palio arzobispal el día 8 de julio de 1963, para convertirse en Arzobispo de Durango, de inmediato inició una profunda revisión a la administración de la iglesia, de ella, determinó la necesidad de redistribuir las parroquias de la arquidiócesis y crear las que fueran necesarias para una mejor atención de la comunidad.

En el caso de la ciudad de Durango determinó en 1966 la necesidad de crear tres nuevas parroquias: la del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe; la de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús; y, la de Nuestra Señora de El Refugio.

Para el efecto dictó los decretos eclesiásticos necesarios, y el 29 de mayo de 1966, signó el que creaba la Parroquia de Nuestra Señora de El Refugio, mismo que fue ejecutado el 4 de julio de ese mismo año en el marco de la festividad de Nuestra Señora, presidiendo el acto el propio señor Arzobispo, en el que dio posesión al primer cura de esa parroquia el señor presbítero Francisco Parra.

EL SEGUNDO TEMPLO

El segundo párroco designado para esta parroquia fue el Pbro. Benjamín Arellano, quien se abocó, con el apoyo del padre Antonio Delgado, a ampliar la iglesia, pues la pequeña capilla resultaba ya insuficiente.

A principio de los años ochenta del siglo XX se dio a la tarea de realizar una obra transformadora de la iglesia, con la que adquirió la fisonomía que ahora tiene, concluida la obra emprendida unos años después, tuvo el tiempo suficiente para ver concluida su tarea, pues al poco tiempo, en 1985, fallecería, siendo sepultado en la propia parroquia por la que tanto se esforzó.

La ampliación consistió en prolongar la nave del templo poco más de otro tanto de la nave original, trasladando el altar de cantera hasta el fondo, al mismo tiempo la dos pequeñas capillas laterales se modificaron abriendo un gran vano o puerta hacia el oriente para construir a partir de ellas dos angostas naves laterales, con lo que el templo cambio por completo su fisonomía y casi triplicó su capacidad para recibir a la feligresía.

Para ampliar el templo hubo necesidad de derruir unos antiguos cuartos que se encontraban en el solar posterior de la misma iglesia, para dar la amplitud requerida a la nueva construcción. Junto con las obras de ampliación se realizó también la casa cural, pues se habían utilizado como tal las accesorias que, para el servicio de la capilla, se habían construido desde 1936.

LA VIRGEN DE LA ENCINA

Según la tradición alrededor del año de 1690, en una colina llamada Cerro-Prado, en Italia, había una extensa y boscosa región arruinada por los  salteadores de caminos y los malos espíritus.

Un campesino llamado Antonio Rossi, buscando la manera de ahuyentar aquellos que impedían el libre y seguro tránsito, recurrió al auxilio de la Virgen y colocó, en tronco hueco de una encina, una imagencita con el Niño Jesús en su regazo. Su fe no quedó frustrada, cesaron los asaltos y desaparecieron los espíritus satánicos del bosque. Desde entonces los viajeros, detenían su paso para orar ante la Virgen.

Era tan pobre la imagen que comenzaba a recibir culto, que los viajeros y vecinos del lugar decidieron colocar otra más devota y presentable. Se intentó removerla del tronco, pero esto no fue posible, pues parecía que era parte del mismo tronco del encino que la cobijaba.

Este suceso corrió la fama y creció el culto a la Virgen de La Encina como se llamó a aquella imagen. En ese lugar pronto se construyó un templo para su veneración, sustituyendo la humilde capilla.

REFUGIO DE LOS PECADORES

En el siglo XVIII, el misionero jesuita Antonio Baldinucci obtuvo una copia,  de la Virgen de la Encina, la que cuidadosamente enmarcada  llevo en su trabajo evangélico, designándola patrona de sus misiones, invocándola con el título de Refugio de los Pecadores.

De esta manera nació la advocación de la Virgen del Refugio. El propio padre Baldinucci solicitó al Papa Clemente XI su coronación, misma que fue delegada al cardenal Aníbal Albani quien la coronó solemnemente el 4 de julio de 1717 en Frascati. Otro padre de la Compañía de Jesús, Juan José Giuca, que había asistido a la Coronación, consiguió una copia y la llevó a Puebla dos años después, en 1719.

Según una popular leyenda surgida en el centro del país, fue la misma imagen de la Virgen del Refugio, la que reveló al padre Guica que la cediera a los misioneros franciscanos del Colegio Apostólico de Zacatecas de Propaganda FIDE, poco antes de la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles.

El fraile franciscano Guadalupe Alcibia recibió del padre Guica aquella imagen y la llevó a su convento en las inmediaciones de la minera ciudad de Zacatecas. Allí, fue proclamada Patrona de las Misiones, por lo que se reprodujeron numerosas copias que se llevaron por toda la Nueva España, difundiendo y propagando así  el culto de esta advocación de la virgen.

RECOMENDACIONES

El 4 de julio de cada año, recordando al fecha de coronación de la virgen, se celebra en la Parroquia de Nuestra Señora de El Refugio, la tradicional fiesta patronal. Esta fiesta en particular es una de las pocas celebraciones religiosas en la zona urbana de la ciudad, que aún conservan un auténtico sabor popular.

La fiesta, acompañada de diversas celebraciones litúrgicas, reúne además  las populares danzas de matachines, que en particular, las de los danzantes de esta parroquia, se distinguen por el apego a las tradiciones y formas más antiguas de danzar a la virgen.

La fiesta reúne en el pequeño atrio del templo y en la calle frente al mismo, una gran cantidad de puestos de antojitos y juegos populares, además de algunos juegos mecánicos que se instalan en la víspera.

PARA MUY OBSERVADORES

  • Pasadizo bajo el altar. Bajo el altar mayor se encuentra un estrecho pasadizo, diseñado, como en los santuarios, para que los fieles, pudiesen acercarse a los pies de la imagen de Nuestra Señora y desde allí, implorar sus oraciones. El pasillo actualmente en desuso, aun permite su tránsito.
  • Corona de la Virgen. La imagen de Nuestra Señora de El Refugio, aún cuando se trata de una pintura al óleo, se encuentra investida, con una bella corona, tridimensional que le ciñe sus sienes. El trabajo esta perfectamente logrado.
  • Vitrales de la antigua capilla. El primer templo, fue adosado en sus vanos por vitrales emplomados de muy buena factura, los cuales se conservan íntegramente. Identifique los dos que corresponden a ángeles que acompañan a Nuestra Señora, en los muros laterales. En las linternillas de las antiguas capillas laterales, podrá descubrir dos vitrales de motivos florales, geométricos de clara influencia Nouveou. En el coro se ubica tal vez el mejor de los vitrales del templo, se trata de la representación de Nuestra Señora de El Refugio.
  • Escudo. En la fachada principal, podrá encontrar una bella talla sobre la puerta principal  y por debajo del óculo del coro. Se trata de un anagrama de Nuestra Señora de El Refugio, con su inscripción en latín. ¿Podrá leerla?.
  • Imágenes religiosas. En el templo se conservan diversas imágenes de Santos, entre ellas podrá encontrar, en una capilla lateral, una curiosa y pequeña talla en madera de fines del siglo XVIII del santo agustino San Juan de Facundo o San Juan de Sahagún.

COMO LLEGAR

El Templo de Nuestra Señora del Refugio se encuentra en el Centro Histórico de la ciudad de Durango, en uno de sus barrios más populares, en el sitio conocido como Tierra Blanca, en la calle de Bravo casi esquina con Gómez Farías. Para llegar desde la Plaza de Armas debe caminar al sur por la calle Juárez, hasta cruzar la Plazuela Baca Ortiz, siga en la misma dirección, cruzando el boulevard Dolores del Río, continué por la calle Luna, siga dos cuadras más por esta calle, cuesta arriba. En el cruce de la calle Gómez Farías de vuelta a la izquierda y avance dos cuadras mas, al llegar a la esquina de Bravo a su izquierda podrá descubrir la inconfundible torre del Templo.

 

¿SABIAS QUE…?

La devoción mariana de la Madre Entronizada, en la que aparece la Virgen María con el Niño Jesús tiene su origen en el siglo III y de ella han surgido numerosas devociones, entre ellas la Virgen de El Refugio de los Pecadores en el siglo XVII.

Templo de Santa Ana

TEMPLO DE SANTA ANA

Aunque no se conoce con precisión la fecha de inicio de su construcción, por un informe conservado en la Biblioteca Nacional de México sabemos que se inició hacia 1738 a expensas del Dr. Baltazar Colomo canónigo de al Catedral, aunque no se concluyó ni avanzó lo necesario para ponerle en servicio, en 1779, se realizó una remodelación integral del edificio, con la intención de destinarlo a albergar el primer convento de religiosas en Durango, con lo que se dios inicio a la construcción de la actual iglesia conventual de Santa Ana por Ignacio Morín quien probablemente trabajó en compañía de Jerónimo Campos y José Manuel Jara para ser destinado a un convento de religiosas, que no se concluyó, ni funcionó como tal. Su doble fachada lateral, es característica de los templos barrocos de religiosas, así como su amplio bajo coro.

La iglesia fue concluida a principios del siglo XIX, a expensas de Juan José Zambrano, durante el pontificado del obispo Francisco Gabriel Olivares y Benito, inscribiéndose su escudo de armas en la parte alta de la gruesa pilastra que divide ambas fachadas laterales.

Al concluirse el templo y no haberse autorizado la instalación de una orden religiosa de mujeres, se suspendió la construcción del convento en su lugar se dispuso la construcción de un nuevo cementerio, pues los panteones atriales con que contaba la ciudad estaban ya saturados.

Disponiéndose de dos grandes espacios al norte del templo que se dividieron o llamaron Cuadro de San Mateo y Cuadro de Nuestra Señora del Carmen, popularmente conocidos como Panteón de Pobres y Panteón de Ricos, por lo costos que representaba el uso de estos espacios, además de que al panteón de ricos se le construyó una barda perimetral y casa de descanso que aun se conservan.

El panteón de Santa Ana como se conoció al conjunto de ambos cuadros, pronto se convirtió en el principal cementerio de la ciudad, hasta la creación del Panteón de Oriente, producto de las Leyes de Reforma, que prohibieron la sepultura de cuerpos en las iglesias y sus panteones circundantes, quedando abandonado dicho panteón.

Durante la revolución mexicana, durante el sitio y toma de la ciudad de 1913 el templo funcionó como uno de los fortines de la Defensa Social, donde se realizaron combates el 18 de junio de 1913 quedando aun vestigios de balazos en su torre.

El tempo en su interior, reformado a fines del siglo XIX perdió sus altares barrocos de madera y en su lugar se construyeron los actuales altares neoclásicos de cantera. Aun conserva importantes obras de arte, entre ellas una valiosa colección de óleos y esculturas de bulto de los siglos XVIII y XIX.

Templo de San Agustín.

EL TEMPLO DE SAN AGUSTÍN

Con la llegada de los padres de la orden de San Agustín a Durango en 1620, de inmediato se dieron a la tarea de levantar un templo y convento en las goteras de la ciudad, para el efecto se les otorgó un amplio solar al pie del pequeño cerro del Calvario al poniente de la ciudad.

Originalmente dedicado a San Nicolás Tolentino el pequeño convento con el paso del tiempo se fue agrandando, aunque seguía siendo considerado como bastante pobre.

A fines del siglo XVIII se denomina ya al templo y convento cómo San Agustín. Entonces en 1778 se describía al convento como una construcción parte de piedra y cal aunque la mayor construcción era de adobe, con una amplia huerta de cepas, parrones y frutales que sostenía a seis religiosos profesos y un donado.

La iglesia se describe como una construcción modesta, de cañón, con su crucero de cal y canto, techada de vigas y pobre de adorno, aunque con todos sus ornamentos.  Se señalaba que al costado poniente, entre el patio del convento y la iglesia se levantaba una capilla de adobes techada de madera destinada a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Ese mismo año de 1778 se inició la construcción de una nueva capilla para esta imagen, a expensas de José Carlos de Agüero. Poco más de una centuria después, En el año de 1886 se construyó la capilla lateral dedicada a la Santísima Trinidad, financiada por de Don Sotero Pérez.

En 1868 se iniciaron los trabajos que transformaron integralmente la iglesia, se amplió la única nave del templo para construir dos pequeñas naves laterales a la altura del crucero, con ello se logró ampliar el estrecho templo. Construyéndole techos abovedados, los que fueron decorados con frescos al temple, de los cuales aún se conservan algunas buenas muestras de este espléndido trabajo decimonónico con que se decoró la iglesia.

En agosto de 1903 se bendijo la hermosísima, y suntuosa capilla de gran mérito artístico que se dedicará al Santísimo Sacramento. La cual fue bendecida por el Señor Arzobispo de Durango y los obispos de Tamaulipas y Sonora.

A fines de 1906 inició el maestro canterero Benigno Montoya, los trabajos de construcción del altar mayor del templo, el cual fue solemnemente bendecido el 28 de agosto de 1907. Ese mismo año realizó en el mismo templo el altar de Nuestra Señora de los Dolores. Al maestro Montoya se la han atribuido el resto de los altares del templo.

En el último tercio del siglo XX el antiguo claustro colonial del convento de San Nicolás Tolentino fue demolido para levantar el actual edificio que alberga el convento de San Agustín. Recientemente se ha ampliado el atrio, colocándose unas pequeñas baldosas de materiales prefabricados que en nada ayudan, con su desproporción, a la majestuosa imagen del templo.

LA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO

Don Francisco Gómez de la Vega español radicado en la capital de la Nueva Vizcaya donó a los padres agustinos de Durango, una imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno para que fuese venerada en el templo  del convento de San Nicolás Tolentino.

Hacia el año de 1673, llegó la imagen a Durango, traída desde Sevilla. La finura de la talla, la calidad y maestría de su ejecución, la perfección lograda por lo anónimos artistas españoles, causó admiración y fortaleció el fervor de los devotos, quienes pronto formaron una cofradía para el debido sostenimiento y culto a esta imagen.

En 1778, el gobernador y capitán de la Provincia de Nueva Vizcaya, José Carlos de Agüero, costeó la construcción de una capilla lateral en la iglesia del Convento de San Nicolás, para que en ella se venerara la imagen del Nazareno en la que se contraía acompañado de las imágenes de San Juan Evangelista, Santa María Magdalena y la Verónica.

Durante la reconstrucción que sufrió el templo a fines del siglo XVIII, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue trasladada al templo de la Compañía de Jesús, donde continuó su veneración. Una vez concluidos los trabajos de construcción de su capilla se trasladó de nueva cuenta al templo de los agustinos en el marco de la ceremonia de ordenamiento de dos frailes de esa orden.

LAS COFRADÍAS

La más antigua de las cofradías fundadas en Durango y que aún permanecen es la llamada Cofradía de Los Morados de San Agustín o Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, fundada en 1673 al llegar al Templo de san Nicolás esta imagen.

Conocido como morados por la  larga  túnica de ese color, símbolo del luto cristiano en el medioevo, túnica desenvuelta adosada con un largo cinto al cuello. Durante la Semana Santa y los viernes primeros de cada mes los miembros de esta cofradía entonan coplas litúrgicos a capela, de gran profundidad conocidos ahora como cantos cardenches, que dan mayor solemnidad a la ceremonia y singularizan a esta agrupación.

La de cofradía los “morados”, a los que en el siglo XVII les llamaban los pardos, es integrada por un gran número de feligreses, que han transmitido la tradición de manera generacional, muchos de ellos de origen campesino,  incluso llegó a contar con cerca de dos mil personas a fines del siglo XVIII.

En el mismo templo han funcionado otras cofradías, entre ellas la de Nuestra Señora de la Consolación, formada exclusivamente por mujeres. A fines del siglo XIX se integró otra agrupación bajo la advocación del santo agustino benefactor Santo Tomás de Villanueva, formada también por mujeres que impartían auxilios a personas indigentes, con los fondos que reunían.  La venerable orden tercera de San Agustín fue establecida en 1920.

PARA DESCUBRIR

  • El templo cuenta con espléndidas obras de arte sacro que hacen de San Agustín uno de los templos mejor integrados de la ciudad. En los vitrales se pueden reconocer las imágenes de San Nicolás Tolentino, de Santo Tomas de Villanueva y del propio San Agustín. Así como Santa Catalina y Santa Mónica.
  • En los diversos altares se conservan esculturas de devociones agustinas. como San Nicolás Tolentino, Santo Tomás de Villanueva, Santa Mónica, Santa Rita de Casia, Nuestra Señora de la Soledad, y nuestra Señora de la Consolación.
  • En el altar mayor se conservan dos grandes óleos de la vida de San Agustín, realizados por M. Vela en San Luis Potosí en 1908. Allí mismo oculto tras el altar mayor se conserva un buen fresco de San Agustín y otros santos de la orden realizado a fines del siglo XIX.
  • La imagen del altar de la Santísima Trinidad es una imagen muy interesante y de gran calidad artística, por su forma de representada a la Trinidad.
  • En la fachada principal se encuentra una pequeña y bien lograda talla con algunos símbolos de la orden.
  • La linternilla que corona la torre, es rematada por una pequeña figura humana que sostiene una cruz de hierro forjado.
  • Sobre la fachada se desplanta una curiosa y bien lograda cruz veleta de hierro forjado.
  • La puerta lateral del lado oriente tiene un hermoso labrado de cantera donde aparece el emblema de la Orden Agustina, con dos ángeles al pie del águila de Hipona.
  • En los techos de las naves laterales de la iglesia y sobre la puerta de acceso del lado oriente podrá descubrir restos de las antiguas pinturas al fresco realizadas hacia 1870.
  • En el templo se conservan algunas imágenes provenientes de devociones provenientes de otras ordenes. Podrá identificar las imágenes franciscanas de San Francisco de Paula y San Antonio de Padua o la devoción jesuita de San Nicolás de Bari.

San Juan Bautista de Analco

El TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA DE ANALCO:

 

No se conoce con precisión la fecha de la fundación, algunos historiadores señalan muy tempranamente el año de 1551; otros más señalan 1559; aunque la mayoría coincide que fue entre 1560 y 156161, antes de las incursiones de Francisco de Ibarra como gobernador del Nueva Vizcaya iniciadas en 1561.

1559 es posible se trate de la fecha de la fundación de la misión de visita, pues coincide con la fecha dela fundación de la misión de Nombre de Dios; sin embargo al ser de visita, no se contaba con la presencia permanente de religiosos sino hasta 1561, en que se sabe ya había un par de religiosos permanentes en la pequeña misión.

Para 1563 en que se funda la villa de Durango, la misión no estaba ocupada, al menos las crónicas de la época no hacen referencia a l presencia de frailes franciscanos de esa misión. Pero definitivamente ya funcionaba, pues desde esa misma fecha se definió a San Juan Bautista de Analco, como el pueblo de indios de la naciente villa de Durango, utilizándose el cauce del antiguo arroyo de Guadiana o Acequia Grande, como la guardarraya que dividía el pueblo español del de indios.

Los indígenas establecidos en la zona eran principalmente tarascos y tlaxcaltecas, traídos por los conquistadores para el servicio de sus haciendas y casas. Aunque la misión surgió para convertir y catequizar a los tepehuanos, estos se alejaron del sitio desde 1616, cuando fueron perseguidos tras el levantamiento de resistencia indígena ocurrido en noviembre de ese año.

La primera capilla, con orientación oriente poniente, elaborada de materiales precederos, con muros de adobe y cubierta de dos aguas, de madera y paja, desapareció a principios del siglo XVI.

La segunda capilla, posiblemente de principios de siglo XVII, fue una pequeña iglesia, capilla que aún se conserva, se construyó de una nave de cañón corrido, con una pequeña elevación en el arco del presbiterio, para permitir la iluminación del altar mayor. En su exterior se construyó un muy amplio espacio atrial, que conforme a la costumbre sirvió de cementerio.

Este edificio fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XVII o principios del XVIII para convertirse en una pequeña iglesia de cruz latina, conservando el cañón corrido de la nave y aprovechando el arco del presbiterio se corrió un poco más al poniente el altar mayor, para dar espacio a la construcción de dos pequeños altares laterales en la cruz. Estos pequeños altares, de una altura sensiblemente más baja del cuerpo de la propia iglesia, permite identificar los elementos de esta intervención de la que perdura un vano de cantera en el altar del lado del evangelio, que permitía la comunicación a la sacristía y la casa misional. Los gruesos muros y contrafuertes ocultos dan testimonio de esta época constructiva, así como la base de lo que fue la pequeña torre que tuvo la capilla hacia el lado norte.

De esta época es la caja de agua y capilla posa, de los que se conservan vestigios en la esquina de Analco y Mina, que aún se conserva. La misión dejó de estar a cargo de la orden franciscana desde fines del siglo XVIII y en 1792 se convirtió en parroquia. La devoción de nuestra Señora de Loreto, está identificada desde el siglo XVIII, aunque no se tiene información precisa de la misma, fue impulsada por los franciscanos la trasladar la imagen de la antigua ermita del cerro de los Remedios, [también bajo la custodia de los franciscanos y dedica desde entonces a Nuestra Señora de los Remedios], al templo de San Juan Bautista

La cuarta intervención del edificio que transformó todo el espacio urbano, se inició en 1861, con la aplicación de las Leyes de Reforma en materia civil, se había ordenado desde 1860 el cierre de los panteones atriales, y el de Analco era, además del más grande, uno de los que mayor aceptación tenían. Una forma de asegurar que la población dejara de usar este panteón y usara el nuevo Panteón Civil o Panteón de Oriente, fue autorizando la construcción de una edifico que afectara el uso del atrio, y que permitiera, además, la expropiación y venta del espacio urbano.

Se encargó entonces a los maestros cantereros Jesús y Matías Montoya la reconstrucción del templo, para los que se construyó una nueva nave de mucho mayores proporciones, con orientación norte-sur y se aprovechó la antigua iglesia para que se convirtiera en una de las naves laterales de la cruz latina que se buscó edificar.

Entonces se destruyó la fachada de la antigua capilla, se modificaron los altares interiores, construyéndose modestos altares de cantera en la antigua capilla y hacia el lado oriente se construyó un nuevo altar lateral, para equilibrar las proporciones de la cruz latina, al interior de la nave de la antigua capilla, se construyó una pequeña arcada, que ayudaría guardar la simetría del nuevo espacio. Se construyó además una gran cúpula y el ciprés del nuevo templo, [primero de los construidos por los Montoya], aunque de una estética pesada, fue bien resuelto con la pequeña abertura conopial al frente, que rompe la pesadez de esta estructura. Además de la torre circular, se construyó una nueva casa parroquial, y un espacio para la Estufa del Santísimo, que resguarda desde el siglo XVIII la cofradía del templo.

Con esta nueva iglesia, desapreció el panteón atrial y los terrenos adyacentes que aún se conservaban se remataron a los habitantes de la ciudad; solo se conservó para la iglesia, la antigua casa parroquial, que colindando hacia el oriente, había sido la casa de la iglesia original e instalaciones de la misión franciscana. La huerta chica, se convirtió en el atrio actual y la huerta grande, mayormente se convertiría con el tiempo en el Jardín de Analco actual.

Biblioteca Central

BIBLIOTECA CENTRAL:

UN MIRADOR DE DURANGO

UNA GRAN BIBLIOTECA PARA LA CIUDAD

Construida entre 1984 y 1985, la Biblioteca Central del Estado “Lic. José Ignacio Gallegos Caballero” se inauguró en septiembre de 1985, y fue edificada en la cima del pequeño Cerro del Calvario, que se levanta al poniente, en pleno centro histórico, lleva el nombre de uno de los mas prestigiados historiadores de Durango en el siglo XX.

El moderno edificio, realizado en concreto, acero y vidrio, aprovecha las características propias del suelo, para levantarse en cinco niveles. En sus amplias y bien ventiladas salas se distribuyen las diversas colecciones y áreas de servicio con que cuenta la Biblioteca.

Sus mas de 30,000 volúmenes la convierten sin duda en la mayor biblioteca pública y privada del estado y una de las mas importantes del país por la naturaleza de sus propias colecciones.

LOS ORIGENES DE SUS COLECCIONES

La Biblioteca Central Estatal, nació en 1985 a partir de las colecciones de la desaparecida Biblioteca Pública del Estado y de una dotación inicial de cerca de 20,000 volúmenes que proporcionó la Dirección General de Bibliotecas del Gobierno de la República.

La Biblioteca Pública del Estado, había sido a su vez fundada desde 1853, a partir de la compra que el Gobierno del Estado hiciera de la colección particular de José Fernando Ramírez, y paulatinamente se fueron agregando otros fondos bibliográficos, lo que hizo de este espacio, uno de los mas importantes centros de consulta del norte de México al ser enriquecida con parte de los acervos que pertenecieron al Seminario Conciliar y al Instituto Juárez.

SUS TESOROS

La Biblioteca posee un impresionante y maravilloso fondo documental, numerosas joyas y obras propias sólo de los grandes centros bibliotecarios, aunque no todos están disponibles para el disfrute de los visitantes, si están disponibles para su consulta.

Mapas. En los diferentes niveles de la Biblioteca el visitante podrá descubrir la mas importante colección de mapas y cartas geográficas de la ciudad de Durango, desde la pequeña copia del mapa de Velasco y RestÁn, realizado en 1778, hasta los monumentales mapas realizados durante el porfiriato. Si les observa con atención podrá descubrir los reducidos límites que la ciudad tenía hasta mediados del siglo XX.

Fondos Antiguos. De las colecciones que le dieron origen a la Biblioteca se conservan numerosos volúmenes, algunos de ellos del siglo XV, llamados incunables, además se cuenta con cerca de cien títulos del siglo XVI y mas de seis mil obras de los siglo XVII al XIX. Es común que se encuentren en exhibición en sus respectivas vitrinas, algunos de los libros  de estas colecciones.

Hace pocos años existió un pequeño Museo del Libro que daba cuenta al visitante de la historia del libro y sus características, donde se exponían libros raros o curiosos de los fondos antiguos de la Biblioteca, donde se podían apreciar marcas de fuego, expurgos de la Santa Inquisición, exlibris y otras características sorprendentes, extraños o notables, de algunos ejemplares.

Los fondos antiguos de la biblioteca, actualmente cuentan con mas de 7,000 volúmenes conocidos como Fondo de Origen José Fernando Ramírez; Fondo Marqués de Castañiza; Fondo Hemerográfico, Fondo de Manuscritos, Fondo Casino de Durango y Fondo Durango, se localizan en la anexa Torre del Libro Antiguo

Estas colecciones cubren prácticamente todas las áreas del conocimiento, concentrándose principalmente en la ciencias sociales, historia, geografía, religión y la historia local. Si usted es un amante de los libros o conocedor de estos, no dude en solicitar una vista guiada por estas colecciones. No se arrepentirá.

Hemeroteca. La colección de periódicos antiguos que se conserva en la hemeroteca, es sin duda otro de los grandes tesoros de este singular espacio. Recorrer las páginas amarillentas  de los viejos periódicos, es literalmente hacer un viaje al pasado, es reconocer las tradiciones y las costumbres de Durango.

PARA DESCUBRIR

El Mirador. La Biblioteca Central Estatal José Ignacio Gallegos Caballero, es un punto obligado para el visitante a nuestra ciudad, desde sus alturas se tiene una de las vistas mas bellas de la Perla del Guadiana, su banqueta circundante es a la vez un atractivo mirador escénico del paisaje urbano. Desde aquí se puede contemplar la magnificencia de los parques y paseos tradicionales y es un reto identificar los principales edificios de la ciudad.

Subir a la biblioteca al anochecer, es sin duda una grata experiencia para el visitante. Disfrutar del ocaso de rojos policromáticos del cielo azul intenso de Durango, observar cómo se encienden las luces de la ciudad extendiéndose a lo largo en el horizonte cada noche es una vivencia inolvidable.

Los jardines. Recorrer los alrededores de la biblioteca en la cima del cerro del Calvario, es descubrir y disfrutar de sus jardines y fuentes que lucen y atraen al visitante para el descanso, para la lectura placentera, para el reposo, en la tranquilidad y calma de la sombra.

Teatro. En la parte posterior de la Biblioteca se levante un amplio teatro al aire libre conocido como Teatro del Calvario. En este lugar permanentemente se presentan diversos tipos de espectáculos para todo el público.

Los domingos alrededor de la 18:00 hrs. se presenta un concurrido espectáculo al término de la callejoneada en el que podrá conocer los nuevos valores y talentos de Durango que se forman en la prestigiada Escuela de la Música Mexicana.  Pregunte en la Dirección de la Escuela al 811-98-71 por la programación semanal.

Teleférico. En uno de los costados de la Biblioteca Central se localiza la estación del teleférico que lo llevará a la cima del Cerro de los Remedios, donde podrá completar la maravillosa vista dela ciudad y el cerro de Mercado. El teleférico trabaja diariamente de las 10:00 a las 21:00 horas, si las condiciones del tiempo lo permiten; en la estación del Cerro del Calvario, encontrará una tienda de recuerdos.

CALLEJONES Y ESCALERAS

Los empinados callejones que dan acceso a la Biblioteca, llevan al visitante por los estrechos empedrados de las antiguas calles de Durango, es justamente entre estos callejones donde cada Domingo de todo el año, se celebran las tradicionales callejoneadas que realiza la Escuela de la Música Mexicana.

Si prefiere subir la monumental escalera de acceso, debe disponerse a ascender los casi cien peldaños hasta la cima.

COMO LLEGAR

La Biblioteca Central Estatal se encuentra ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad, en la cima de una pequeña elevación conocida como Cerro del Calvario, justo donde termina la avenida 20 de Noviembre al poniente, a  escasas cuatro cuadras de la Iglesia Catedral.

Aunque para subir existe acceso en vehículos, hasta un estrecho estacionamiento, se recomienda, si tiene buena condición física, subir hasta este lugar por cualquiera de los múltiples callejones de este popular barrio, o bien siga por la calle Florida, continuación del carril norte de la avenida 20 Veinte de Noviembre, donde encontrará la inconfundible escalera monumental que le lleva a la cumbre de esta pequeña loma.

RECOMENDACIONES

  • Si requiere una vista guiada no dude en solicitarla en el mostrador de orientación a los usuarios, ellos con gusto le atenderán.
  • En la tradicional callejoneada de cada domingo, pruebe las exquisitas aguas de frutas que lleva el burro Casimiro durante el recorrido.
  • Al atardecer y durante la noche funcionan en el barrio numerosos restaurantes, y fondas donde se puede comer agradablemente en compañía de la familia, guisos y paltillos regionales.
  • Si desea beber una copa, en los callejones encontrará también bares de calidad turística.

HORARIOS Y SERVICIOS

  • La Biblioteca permanece abierta de Lunes a Viernes de las 8:00 a las 20:00 hrs. y los sábados de las 8:00 a al 13:00 hrs.
  • Por seguridad las rejas que dan acceso al estacionamiento, a los jardines y callejones que rodean la biblioteca, cierran diariamente a unos minutos después del último recorrido del teleférico, o las 21:00 horas cuando no esta operando el teleférico.

INSTITUTO DE BELLAS ARTES

El Instituo de Bellas Artes

UNA MANSIÓN DE DURANGO: LA CASA DE JOSÉ FERNANDO RAMÍREZ

Una de las antiguas casas coloniales de Durango mejor conservadas es sin duda la que perteneciera al historiador y político José Fernando Ramírez, enclavada en pleno centro histórico de la ciudad.

Esta casa por azares de la historia ha tenido una larga vocación al servicio de la cultura y la educación, pues justo en estos días se cumplieron sus primeros 150 años en que se abriera al público para dar paso a la creación de la primera biblioteca pública de Durango.

La mansión fue construida a fines del siglo XVIII por Juan Antonio de Asilona, para ser su casa habitación, desde entonces se edificó como una construcción de gran amplitud y sobriedad, característico de la arquitectura barroca de la Nueva Vizcaya. De Asilona fue nombrado Contador Mayor del Real Tribunal de Cuentas en Quito por lo que se trasladó a aquella ciudad dejando al cuidado de su casa a su hermano Lorenzo de Santa Marina.

La casona, una autentica mansión colonial, fue el sitio idóneo para que José Fernando Ramírez instalara allí su biblioteca, que sin duda llegó a ser una de las mejores bibliotecas del país en el siglo XIX. La casa escribía el propio Ramírez en 1851 “ es de las mejores de la ciudad en cuanto a construcción y la mejor de Durango en cuanto a conservación y compostura” en otra carta de 1850 decía que “…derribé paredes en la nueva casa que adquirí para preparar habitación a mis presentes y futuros libros, imaginándome bastaría un salón de 29 varas ( que fue insuficiente, así como) mi estudio que mide 10 varas.. y me sobran libros…”

LA  BIBLIOTECA PÚBLICA

En esa mansión de gruesos y sólidos muros, de amplias y bien cuidadas habitaciones, se fue conformando una de las bibliotecas más ricas del México del siglo XIX. Hacía fines de 1847 había logrado reunir en su selecta y bien cuidada biblioteca con más de 7000 volúmenes.  Tan importante fue la biblioteca que incluso en 1851 se propuso para que fuera la base de la Biblioteca Nacional que se pensaba construir en la capital de la República.

Ese mismo año de 1851, Ramírez fue designado ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se trasladó a vivir en la ciudad de México, pero ante la imposibilidad de llevarse los voluminosos libros de su biblioteca, decidió venderlos al Gobierno del Estado junto con su casa para que se aprovecharan de mejor manera, naciendo así la primer biblioteca pública de Durango.

La casa fe vendida en $31,000 pesos en 1851 de los que solamente se le entregaron $14,000. Y aunque se reservó para si unos 20 cajones de libros y manuscritos, la mayor parte de la colección se entregó para que en la misma casa funcionara como biblioteca pública con 7,477 libros.

Después de más de dos años de gestiones para cubrir los fondos  presupuestales necesarios, el 4 de septiembre de 1853, hace 150 años, abrió sus puertas la primera biblioteca pública del norte de México y una de las primeras del país, justo en la casa de uno de los más grandes bibliófilos e historiadores mexicanos José Fernando Ramírez. Su primer director fue el señor José Gómez, quien con el cargo de bibliotecario era auxiliado por un portero o mozo de aseo.

La casa funcionó exclusivamente como biblioteca por solo unos años, ya que en agosto de 1856 sus aulas dieron cabida al Colegio Civil del Estado, que se había creado por decreto desde abril, aunque la Biblioteca del Estado, siguió siendo pública.

UNA VOCACIÓN PARA LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA

En 1859, el Colegio Civil se trasladó, junto con la biblioteca al antiguo Seminario, y Colegio de la Compañía de Jesús, por lo que las casa se destinó para recibir al Congreso del Estado y al Supremo Tribunal de Justicia del Estado. Luego de la intervención francesa el Congreso desapareció por lo que solamente funcionó el Tribunal de Justicia hasta 1869, en que se instaló en el Palacio de Gobierno.

En 1869 abrió sus puertas en la vieja mansión, la llamada Escuela Central, que un año después se conocería como Instituto de Niñas, hasta 1915 en que, en reconocimiento a su fundador, se le denominó Instituto Juan Hernández y Marín.

En 1924 desapareció el Instituto de Niñas y el edificio fue ocupado por una escuela primaria estatal hasta 1929, en que sus aulas se destinaron para la Escuela Normal del Estado que funcionó en esta casa hasta 1961, pasando a ocupar sus nuevas instalaciones frente el Ojo del Agua del Obispo en el Parque Guadiana. La mansión de José Fernando Ramírez fue cedida entonces a la Universidad Juárez del Estado, la que instaló en sus aulas la Escuela Superior de Música y una amplia galería de arte; Luego en años recientes fue destinada para oficinas administrativas de la propia Universidad.

En el año 2011, se inició un intenso trabajo de restauración de todo el inmueble para convertirlo en el Instituto de Bellas Artes de la propia Universidad, donde en poco tiempo se ha convertido en un centro cultural de excelencia con sus varias salas de exposiciones, aulas y auditorio. Desde su apertura como Instituto es sede de las temporada de conciertos de la Orquesta de Cámara de la UJED.

QUE VER

  • La mansión de Ramírez es una de las mansiones coloniales mejor conservadas de Durango.
  • Su acceso labrado en cantera es muestra de los frontispicios característicos de las casas barrocas de Durango. Alzándose por encima de la cornisa, da espacio para recibir el medallón o escudo de armas del propietario. Aunque ahora muestra unas mal disimuladas inscripciones de cuando fuera Escuela de Música.
  • Al ingresar por el zaguán llegará a un amplio y bien iluminado patio que se abre entre cuatro corredores de bellas y simétricas arcadas sostenidas por sólidos y pesados pilares.
  • El salón principal, que ocupara en un tiempo el aula magna de las escuelas que aquí funcionaron, fue en realidad el estudio de José Fernando Ramírez y se distingue por su bien logrado y equilibrado enmarcamiento de columnas en el corredor principal al fondo del patio.
  • En las esquinas de los corredores podrá descubrir el conjunto de murales al fresco que en 1939 realizara el maestro Francisco Montoya, cuando funcionaba en este lugar la Escuela Normal.
  • La Galería de Arte Francisco Montoya, en su interior, regularmente exhibe obra de reconocidos artistas de Durango, esta galería fue levantada en el amplio salón de 29 varas que hiciera ampliar Ramírez para dar cabida a su biblioteca.

PARA MUY OBSERVADORES

  • ¿Podrá descubrir la temática de los murales de Montoya?. Uno de ellos es una alegoría a la emancipación de la mujer, y lleva una inscripción francamente incisiva.
  • La cruz gamada en la cima de la opresión era un auténtico llamado de atención de Montoya, al creciente fascismo en 1939. ¿Conseguirá localizar esta insignia nazi?
  • Las armas de la fe y de la fuerza para la conquista es el tema de uno de los murales. ¿Logrará encontrarlo?.
  • Una de las pinturas realizadas en esta mansión colonial, es un símbolo del futuro de los pueblos y el papel de los maestros, con la educación.
  • Todos los murales están fechados y firmados ¿Sería capaz de identificar la firma del maestro Montoya?
  • El aula principal, además de su enmarcamiento de columnas de cantera lleva una inscripción en latín, ¿Podría leerla?.

DATOS ÚTILES; COMO LLEGAR

  • La mansión de José Fernando Ramírez, se encuentra ubicada en pleno centro de la ciudad en la esquina de Negrete y Bruno Martínez, a dos cuadras de la esquina noroeste de la Plaza de Armas.
  • Se puede visitar de las 10:00 a 20:00 horas de lunes a viernes.
  • Entrada gratuita. Excepto algunos conciertos cuya cuota de acceso es módica y accesible.

¿QUIEN FUE JOSÉ FERNANDO RAMÍREZ ÁLVAREZ?

Sin duda uno de los más importantes eruditos del siglo XIX. Originario de Parral Chihuahua, vivió durante muchos años en Durango, por lo que la llamaba su “patria particular”.  Ocupó una gran cantidad de cargos públicos que lo hicieron figurar como un político destacado, tanto por sus intervenciones en las tribunas legislativas, como por sus contribuciones al ordenamiento administrativo del Estado y de la nación. Colaboró de cerca con los presidentes Valentín Gómez Farías y Mariano Arista, así como con el Archiduque Maximiliano de Habsburgo durante el Segundo Imperio.

Su pasión por la historia y por los libros lo llevó a escribir obras fundamentales para la historia de México y sus descubrimientos y traducciones ayudaron a la construcción de la identidad nacional, en el agitado siglo XIX.

Considerado como el Príncipe de los Historiadores en México, contribuyó a sistematizar la investigación histórica e impulsó las teorías positivistas en boga, para el escudriñar de los testimonios documentales. Fue director del Museo Nacional y gracias a su intervención permanente se lograron salvar numerosísimos libros de las antiguas bibliotecas conventuales, así como testimonios de las antiguas culturas prehispánicas. Incluso un códice, por él descubierto, conservado e interpretado, lleva su nombre, el Códice Ramírez.

Tras la caída del Segundo Impero, tuvo que salir del país, llevando consigo la segunda biblioteca particular que formara, en la que se incluía la mejor colección de incunables americanos que se había logrado reunir.

En Durango se conserva su primera biblioteca, y constituye la parte fundamental del fondo reservado de la Biblioteca Central Estatal. Sus libros se reconocen por su exlibris, pequeño sello de propiedad que puso a todos y cada uno de los libros de su pertenencia.

José Fernando Ramírez murió en Bonn Alemania, sin haber podido regresar a México, el 4 de marzo de 1871.

Casa de Gobierno

CASA DE GOBIERNO:  UN PATRIMONIO DE DURANGO

APUNTE HISTÓRICO

Ubicada en el centro de la ciudad, la Casa de Gobierno, debidamente restaurada y adaptada, se destina ahora para el servicio público, representando una muestra de la riqueza arquitectónica de la ciudad. Originalmente fue de Joaquín Alcalde y Amatrain, rico minero y comerciante de Santiago Papasquiaro, quien la mandó construir en 1787.  De la casa original del siglo XVIII, se conservan algunos vestigios. Hacia el segundo tercio del siglo XIX el entonces gobernador Juan Hernández y Marín, la reedificó para su vivienda; en 1876 la vende aun sin concluir. Entonces se transforma y adquiere las características que conserva. Todavía afines del siglo XIX se reconstruye una vez más. A principios del siglo XX se adaptó para otros usos, aquí estuvo por varias décadas la prestigiada Academia Comercial Pedro Chávez. La parte posterior se destinó entonces para bodegas y tálleres  industriales. En 1987 es adquirida por el Gobierno del Estado, siendo rescatada y restaurada en dos etapas bajo la dirección del Ing. Francisco Mendivil Ayón, la primera que permitió intervenir el área habitación de la casa, se efectuó de 1987 a 1989, y la segunda etapa que rescató la antigua área de servicio, se intervino entre 1990 y 1992.

LAS HABITACIONES PRINCIPALES

El Salón de Recepciones destaca por su piano de cola, que se magnifica con el reflejo del espejo monumental y el óleo de La Asunción de María, del pincel de Augusto Santaella, posiblemente de fines del siglo XVII. Complementan el espacio algunos juegos de sala del que destaca el conjunto compuesto por un sofá, dos sillones y seis sillas de la segunda manifestación del estilo Queen Anne, distinguido por sus patas de tipo cabriole, con terminación de alto tacón-chambrana. Aquí también encontrará un bello banco sin respaldo, que usan los obispos en algunas funciones pontificales, conocido como faldisterio, de estilo neoclásico,  con patas estriadas en caracol.

La Sala de Descanso contigua, destaca por un óleo de gran formato anónimo posiblemente del siglo XVIII que representa a San Bruno, , además también encontrará un par de muebles de estilo Isabelino del periodo Imperio de estructura maciza y cúbica. Otros muebles complementan la sala, siendo significativos cinco pequeños cuadros al temple.

En la Recámara Mexicana, podrá observar una cama king size con dos cabeceras individuales ingeniosamente unidas y dos buroes, el mueble, mexicano de la época porfirista es de estilo neoclásico. Destaca en la pieza un armario del siglo XIX de estilo boulle, de líneas sencillas con un sobrio y bien logrado frontón neoclásico, así como dos tocadores mexicanos de ese mismo siglo con cubierta de mármol; el más pequeño de estilo neoclásico, el otro de carácter popular, influido por lo muebles de la época, producidos en San Luis Potosí. Se encuentran también dos muebles de reposo fuera de contexto, de estilo isabelino español en forma de góndola tipo chaise-longue de respaldo bajo, uno de ellos con brazos en forma de cisne y patas con motivos florales, y el otro con brazos en forma de cuerno de la abundancia y patas en forma de garras y motivos florales. El óleo de la sagrada familia al centro del cuarto da el toque  perfecto al espacio.

La Recámara Francesa formada por dos camas de tipo góndola, de fastuosidad aparente con grandes curvas características de los muebles del periodo imperio; complementa el juego una consola de noche de estilo segundo imperio, muy estilizada, apoyada sobre cuatro patas con terminación de garras, el mueble aunque pequeño, es solemne e imponente, no deje de verlo. Las pinturas al óleo con personajes femeninos ayudan a fortalecer la atmósfera del lugar.

El Gran Comedor se distingue por su imponente mesa de grandes dimensiones, para 24 comensales y los dos imponentes óleos anónimos que representan a los arcángeles  San Rafael  y San Gabriel.

El Despacho de C. Gobernador se construyó en el espacio que ocupara la capilla de la casa del siglo XIX, aunque el mobiliario en lo general es reciente, funcional para el uso destinado, destacan algunos muebles del lugar como el escritorio y su sillón de estilo isabelino, con laqueado de muñeca que permite ver la veta de la madera. En el pequeño vestíbulo formado por las columnas de cantera, encontrará la mesa escritorio que fuera del despacho del gobernador Gral. Juan Manuel Flores de un estilo ecléctico, que lo mismo mezcla, elementos barrocos, con el toupie del estilo Luis XIV y con el estriado Luis XVI; podrá apreciar allí mismo un excelente atril de madera labrada de origen europeo de fines del siglo XVII o inicios del XVIII, así como un biombo de dos cara de cuero repujado y dorado de origen mexicano, del periodo colonial. El retrato del gobernador Juan Hernández y Marín, uno de los propietario de esta casa.

La Capilla se reconstruyó en el lugar donde se supone estuvo el oratorio de la casa de origen colonial. El altar de estilo neoclásico dedicado a la Asunción, posiblemente fue realizado a fines del siglo XIX o principios del XX. Destacan en este recinto dos óleos de origen anónimo de buena factura uno de San Francisco de Paula y el otro de San Ignacio de Loyola.

Las Recámaras Españolas. Ubicadas en el patio interior, se caracterizan por sus camas de estilo burgués del periodo neoclásico sin que se puedan considerar como obras cortesanas, sino más bien populares con sus cabeceras y pieceros formados por pares de columnas octogonales. En cada recamara se conservan dos armarios, uno de tipo ropero y otro de luna. Además en una de ellas se conserva un pequeño tocador.

LOS PATIOS

La casa cuenta actualmente con seis patios, el principal caracterizado por la sensación de hundimiento que le da el desplante elevado de la casa, pues para transitar por los corredores en necesario subir algunos escalones desde el nivel de el zaguán; el llamado Jardín del Portal que corresponde a la huerta chica de la antigua casa colonial, que permitía acceso discreto al Cuarto de Letrinas ubicado al fondo. Un pequeño patio conocido como De los Vitrales al que se accede desde el corredor del portal interior sirve de paso a la Capilla y al Patio Interior de la casa, en este ultimo, ahora ambientado con una bella fuente adosada y con un elegante y pequeño vitral de la factura del maestro Guillermo Bravo, disimula perfectamente la ventilación de los baños de las recamarás españolas, es común que, por lo acogedor, el ejecutivo realice diversa comidas y reuniones de trabajo con grupos reducidos. Al fondo con salida a la calle posterior se encuentra el ahora llamado Patio Francisco Zarco, que corresponde a la antigua área de servicios de la casa. El corredor oriente y sur, son nuevos y se agregaron la casa durante la segunda  restauración de 1990. este patio por su capacidad es marco para la realización de numerosas reuniones de trabajo que preside el Sr. Gobernador.

PARA MUY OBSERVADORES

  • Una de las columnas del Patio Interior en su parte media, esta hueca, posiblemente fue un escondrijo. ¿podría descubrirlo?. Es muy fácil, golpéela suavemente en sus caras como se prueba a las sandías, notará el sonido apagado cuando localice este hueco en forma de cuadro.
  • En la Recamará Francesa se localizan dos camas de tipo góndola, una de ellas es del periodo Imperio de estilo trouvadour realizada en el siglo XIX, la otra es una casi perfecta copia. ¿Podría diferenciarlas?.
  • En la Capilla se encuentra una de las construcciones subterráneas de la casa, para conocerla observe por detrás del altar, el piso de vidrio permite ver un original sistema de cimentación y desagüe. Este se construyó porque el suelo arenoso no soportaría el peso del altar. El espacio tiene iluminación, solicite que se encienda para que aprecie mejor estos pequeños arcos subterráneos.
  • En la Recamara Francesa se conservan dos pequeños cuadros de aves realizados en una técnica muy rara llamada arte plumario. ¿Los podría identificar?

LEYENDAS

Se cuenta que en esta casa funcionó una imprenta clandestina durante el movimiento cristero, donde se imprimían panfletos y libelos de apoyo a los insurrectos. Desde aquí operaba uno de los famosos grupos Bi-Bi, integrado por mujeres informantes, que usaban las enaguas para surtir de pertrechos y municiones a los alzados.

Otros relatos dicen que por esta casa pasó un túnel que se dirigía a San Agustín y que sirvió durante la cristiada  de refugio para los sacerdotes.

DESCUBRIENDO NUESTRO PASADO

  • En el Jardín del Portal al fondo observará que la pared hacia el norte dobla, creando un pequeño recoveco con el muro colindante, este diseño permitía hacer más discreto el acceso a Cuarto de Letrinas de la casa.
  • La búsqueda de los legendarios túneles de Durango, provocó la destrucción del Cuarto de Letrinas. La bóveda subterránea que se conserva, es reciente y se construyó durante la segunda etapa de restauración en 1990, desapareciendo detalles como el original sistema de ventilación a la azotea.
  • En el pequeño Jardín de los Vitrales, ubicado a la entrada de la capilla, se encuentran dos vitrales emplomados realizados por la empresa Vidart en 1988, el primero de ellos diseñado por el Arq. Andrés Ortiz, representa al Venado Cola Blanca, especie en peligro de extinción propia de Durango; el otro reproduce el Escudo de Durango.
  • El altar de la Capilla, no corresponde al original de la casa. El que puede admirar fue rescatado de las ruinas de la Hacienda de El Ojo y trasladado a este lugar en 1989.

PARA LOS OBSESIVOS

Cuando la casa fue abierta al público se decoró con mucho detalle, en la ornamentación se usaron quince lámparas, (10 de mesa, 3 de pie y dos de pared), se colocaron en los diversos recintos y salones 12 candiles, además de 131 objetos decorativos originales, entre floreos, porcelanas, alhajeros, dulceros cajas de música, figuras de bronce, platones, etc.

TIPS ¿DÓNDE ESTÁ?

  • La Casa de Gobierno se encuentra en la calle Bruno Martínez 143 norte, a casi cinco cuadras al norte de la Plaza de Armas.
  • Si no se encuentra despachando el Sr. Gobernador, se puede visitar en horas de oficina, previo permiso que se puede obtener allí mismo.