Templo de San Agustín.

EL TEMPLO DE SAN AGUSTÍN

Con la llegada de los padres de la orden de San Agustín a Durango en 1620, de inmediato se dieron a la tarea de levantar un templo y convento en las goteras de la ciudad, para el efecto se les otorgó un amplio solar al pie del pequeño cerro del Calvario al poniente de la ciudad.

Originalmente dedicado a San Nicolás Tolentino el pequeño convento con el paso del tiempo se fue agrandando, aunque seguía siendo considerado como bastante pobre.

A fines del siglo XVIII se denomina ya al templo y convento cómo San Agustín. Entonces en 1778 se describía al convento como una construcción parte de piedra y cal aunque la mayor construcción era de adobe, con una amplia huerta de cepas, parrones y frutales que sostenía a seis religiosos profesos y un donado.

La iglesia se describe como una construcción modesta, de cañón, con su crucero de cal y canto, techada de vigas y pobre de adorno, aunque con todos sus ornamentos.  Se señalaba que al costado poniente, entre el patio del convento y la iglesia se levantaba una capilla de adobes techada de madera destinada a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Ese mismo año de 1778 se inició la construcción de una nueva capilla para esta imagen, a expensas de José Carlos de Agüero. Poco más de una centuria después, En el año de 1886 se construyó la capilla lateral dedicada a la Santísima Trinidad, financiada por de Don Sotero Pérez.

En 1868 se iniciaron los trabajos que transformaron integralmente la iglesia, se amplió la única nave del templo para construir dos pequeñas naves laterales a la altura del crucero, con ello se logró ampliar el estrecho templo. Construyéndole techos abovedados, los que fueron decorados con frescos al temple, de los cuales aún se conservan algunas buenas muestras de este espléndido trabajo decimonónico con que se decoró la iglesia.

En agosto de 1903 se bendijo la hermosísima, y suntuosa capilla de gran mérito artístico que se dedicará al Santísimo Sacramento. La cual fue bendecida por el Señor Arzobispo de Durango y los obispos de Tamaulipas y Sonora.

A fines de 1906 inició el maestro canterero Benigno Montoya, los trabajos de construcción del altar mayor del templo, el cual fue solemnemente bendecido el 28 de agosto de 1907. Ese mismo año realizó en el mismo templo el altar de Nuestra Señora de los Dolores. Al maestro Montoya se la han atribuido el resto de los altares del templo.

En el último tercio del siglo XX el antiguo claustro colonial del convento de San Nicolás Tolentino fue demolido para levantar el actual edificio que alberga el convento de San Agustín. Recientemente se ha ampliado el atrio, colocándose unas pequeñas baldosas de materiales prefabricados que en nada ayudan, con su desproporción, a la majestuosa imagen del templo.

LA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO

Don Francisco Gómez de la Vega español radicado en la capital de la Nueva Vizcaya donó a los padres agustinos de Durango, una imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno para que fuese venerada en el templo  del convento de San Nicolás Tolentino.

Hacia el año de 1673, llegó la imagen a Durango, traída desde Sevilla. La finura de la talla, la calidad y maestría de su ejecución, la perfección lograda por lo anónimos artistas españoles, causó admiración y fortaleció el fervor de los devotos, quienes pronto formaron una cofradía para el debido sostenimiento y culto a esta imagen.

En 1778, el gobernador y capitán de la Provincia de Nueva Vizcaya, José Carlos de Agüero, costeó la construcción de una capilla lateral en la iglesia del Convento de San Nicolás, para que en ella se venerara la imagen del Nazareno en la que se contraía acompañado de las imágenes de San Juan Evangelista, Santa María Magdalena y la Verónica.

Durante la reconstrucción que sufrió el templo a fines del siglo XVIII, la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue trasladada al templo de la Compañía de Jesús, donde continuó su veneración. Una vez concluidos los trabajos de construcción de su capilla se trasladó de nueva cuenta al templo de los agustinos en el marco de la ceremonia de ordenamiento de dos frailes de esa orden.

LAS COFRADÍAS

La más antigua de las cofradías fundadas en Durango y que aún permanecen es la llamada Cofradía de Los Morados de San Agustín o Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, fundada en 1673 al llegar al Templo de san Nicolás esta imagen.

Conocido como morados por la  larga  túnica de ese color, símbolo del luto cristiano en el medioevo, túnica desenvuelta adosada con un largo cinto al cuello. Durante la Semana Santa y los viernes primeros de cada mes los miembros de esta cofradía entonan coplas litúrgicos a capela, de gran profundidad conocidos ahora como cantos cardenches, que dan mayor solemnidad a la ceremonia y singularizan a esta agrupación.

La de cofradía los “morados”, a los que en el siglo XVII les llamaban los pardos, es integrada por un gran número de feligreses, que han transmitido la tradición de manera generacional, muchos de ellos de origen campesino,  incluso llegó a contar con cerca de dos mil personas a fines del siglo XVIII.

En el mismo templo han funcionado otras cofradías, entre ellas la de Nuestra Señora de la Consolación, formada exclusivamente por mujeres. A fines del siglo XIX se integró otra agrupación bajo la advocación del santo agustino benefactor Santo Tomás de Villanueva, formada también por mujeres que impartían auxilios a personas indigentes, con los fondos que reunían.  La venerable orden tercera de San Agustín fue establecida en 1920.

PARA DESCUBRIR

  • El templo cuenta con espléndidas obras de arte sacro que hacen de San Agustín uno de los templos mejor integrados de la ciudad. En los vitrales se pueden reconocer las imágenes de San Nicolás Tolentino, de Santo Tomas de Villanueva y del propio San Agustín. Así como Santa Catalina y Santa Mónica.
  • En los diversos altares se conservan esculturas de devociones agustinas. como San Nicolás Tolentino, Santo Tomás de Villanueva, Santa Mónica, Santa Rita de Casia, Nuestra Señora de la Soledad, y nuestra Señora de la Consolación.
  • En el altar mayor se conservan dos grandes óleos de la vida de San Agustín, realizados por M. Vela en San Luis Potosí en 1908. Allí mismo oculto tras el altar mayor se conserva un buen fresco de San Agustín y otros santos de la orden realizado a fines del siglo XIX.
  • La imagen del altar de la Santísima Trinidad es una imagen muy interesante y de gran calidad artística, por su forma de representada a la Trinidad.
  • En la fachada principal se encuentra una pequeña y bien lograda talla con algunos símbolos de la orden.
  • La linternilla que corona la torre, es rematada por una pequeña figura humana que sostiene una cruz de hierro forjado.
  • Sobre la fachada se desplanta una curiosa y bien lograda cruz veleta de hierro forjado.
  • La puerta lateral del lado oriente tiene un hermoso labrado de cantera donde aparece el emblema de la Orden Agustina, con dos ángeles al pie del águila de Hipona.
  • En los techos de las naves laterales de la iglesia y sobre la puerta de acceso del lado oriente podrá descubrir restos de las antiguas pinturas al fresco realizadas hacia 1870.
  • En el templo se conservan algunas imágenes provenientes de devociones provenientes de otras ordenes. Podrá identificar las imágenes franciscanas de San Francisco de Paula y San Antonio de Padua o la devoción jesuita de San Nicolás de Bari.

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