San Juan Bautista de Analco

El TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA DE ANALCO:

 

No se conoce con precisión la fecha de la fundación, algunos historiadores señalan muy tempranamente el año de 1551; otros más señalan 1559; aunque la mayoría coincide que fue entre 1560 y 156161, antes de las incursiones de Francisco de Ibarra como gobernador del Nueva Vizcaya iniciadas en 1561.

1559 es posible se trate de la fecha de la fundación de la misión de visita, pues coincide con la fecha dela fundación de la misión de Nombre de Dios; sin embargo al ser de visita, no se contaba con la presencia permanente de religiosos sino hasta 1561, en que se sabe ya había un par de religiosos permanentes en la pequeña misión.

Para 1563 en que se funda la villa de Durango, la misión no estaba ocupada, al menos las crónicas de la época no hacen referencia a l presencia de frailes franciscanos de esa misión. Pero definitivamente ya funcionaba, pues desde esa misma fecha se definió a San Juan Bautista de Analco, como el pueblo de indios de la naciente villa de Durango, utilizándose el cauce del antiguo arroyo de Guadiana o Acequia Grande, como la guardarraya que dividía el pueblo español del de indios.

Los indígenas establecidos en la zona eran principalmente tarascos y tlaxcaltecas, traídos por los conquistadores para el servicio de sus haciendas y casas. Aunque la misión surgió para convertir y catequizar a los tepehuanos, estos se alejaron del sitio desde 1616, cuando fueron perseguidos tras el levantamiento de resistencia indígena ocurrido en noviembre de ese año.

La primera capilla, con orientación oriente poniente, elaborada de materiales precederos, con muros de adobe y cubierta de dos aguas, de madera y paja, desapareció a principios del siglo XVI.

La segunda capilla, posiblemente de principios de siglo XVII, fue una pequeña iglesia, capilla que aún se conserva, se construyó de una nave de cañón corrido, con una pequeña elevación en el arco del presbiterio, para permitir la iluminación del altar mayor. En su exterior se construyó un muy amplio espacio atrial, que conforme a la costumbre sirvió de cementerio.

Este edificio fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XVII o principios del XVIII para convertirse en una pequeña iglesia de cruz latina, conservando el cañón corrido de la nave y aprovechando el arco del presbiterio se corrió un poco más al poniente el altar mayor, para dar espacio a la construcción de dos pequeños altares laterales en la cruz. Estos pequeños altares, de una altura sensiblemente más baja del cuerpo de la propia iglesia, permite identificar los elementos de esta intervención de la que perdura un vano de cantera en el altar del lado del evangelio, que permitía la comunicación a la sacristía y la casa misional. Los gruesos muros y contrafuertes ocultos dan testimonio de esta época constructiva, así como la base de lo que fue la pequeña torre que tuvo la capilla hacia el lado norte.

De esta época es la caja de agua y capilla posa, de los que se conservan vestigios en la esquina de Analco y Mina, que aún se conserva. La misión dejó de estar a cargo de la orden franciscana desde fines del siglo XVIII y en 1792 se convirtió en parroquia. La devoción de nuestra Señora de Loreto, está identificada desde el siglo XVIII, aunque no se tiene información precisa de la misma, fue impulsada por los franciscanos la trasladar la imagen de la antigua ermita del cerro de los Remedios, [también bajo la custodia de los franciscanos y dedica desde entonces a Nuestra Señora de los Remedios], al templo de San Juan Bautista

La cuarta intervención del edificio que transformó todo el espacio urbano, se inició en 1861, con la aplicación de las Leyes de Reforma en materia civil, se había ordenado desde 1860 el cierre de los panteones atriales, y el de Analco era, además del más grande, uno de los que mayor aceptación tenían. Una forma de asegurar que la población dejara de usar este panteón y usara el nuevo Panteón Civil o Panteón de Oriente, fue autorizando la construcción de una edifico que afectara el uso del atrio, y que permitiera, además, la expropiación y venta del espacio urbano.

Se encargó entonces a los maestros cantereros Jesús y Matías Montoya la reconstrucción del templo, para los que se construyó una nueva nave de mucho mayores proporciones, con orientación norte-sur y se aprovechó la antigua iglesia para que se convirtiera en una de las naves laterales de la cruz latina que se buscó edificar.

Entonces se destruyó la fachada de la antigua capilla, se modificaron los altares interiores, construyéndose modestos altares de cantera en la antigua capilla y hacia el lado oriente se construyó un nuevo altar lateral, para equilibrar las proporciones de la cruz latina, al interior de la nave de la antigua capilla, se construyó una pequeña arcada, que ayudaría guardar la simetría del nuevo espacio. Se construyó además una gran cúpula y el ciprés del nuevo templo, [primero de los construidos por los Montoya], aunque de una estética pesada, fue bien resuelto con la pequeña abertura conopial al frente, que rompe la pesadez de esta estructura. Además de la torre circular, se construyó una nueva casa parroquial, y un espacio para la Estufa del Santísimo, que resguarda desde el siglo XVIII la cofradía del templo.

Con esta nueva iglesia, desapreció el panteón atrial y los terrenos adyacentes que aún se conservaban se remataron a los habitantes de la ciudad; solo se conservó para la iglesia, la antigua casa parroquial, que colindando hacia el oriente, había sido la casa de la iglesia original e instalaciones de la misión franciscana. La huerta chica, se convirtió en el atrio actual y la huerta grande, mayormente se convertiría con el tiempo en el Jardín de Analco actual.

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